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Columna de opinión

El karma de Veracruz

Javier Roldán Dávila

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Javier Roldán Dávila
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La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

Química tropical: corroen más los políticos que el salitre

La noticia de que se obsequió una orden de aprehensión contra Miguel Alemán Magnani y que su padre, el exgobernador Veracruz, Miguel Alemán Velasco, libró ubicarse en la misma circunstancia por su avanzada edad (89 años), tuvo gran trascendencia en la entidad.

En efecto, la familia Alemán es una dinastía destacada en jarochas tierras, el bisabuelo, Miguel Alemán González, fue general revolucionario, el abuelo, Miguel Alemán Valdés, presidente de la República y también gobernador de la aldea.

Sin embargo, en tiempos recientes, fue justamente con Alemán Velasco (1998-2004), con quien inició el endeudamiento atroz del estado y el compulsivo saqueo del erario.

El 1 de diciembre de 1998, Veracruz no tenía deuda pública, poco más de veinte años después, ronda los 45 mil millones de pesos, sin que tal situación se haya manifestado en beneficio de la sociedad, por el contrario, la desigualdad, en lo general, es más profunda.

Después de don Miguelito, vinieron Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte de Ochoa y Miguel Ángel Yunes Linares, en los cuatro casos, la constante han sido los escándalos judiciales motivados por la malversación de fondos y el aumento en la inseguridad, en los casi tres años de Cuitláhuac García Jiménez, la tendencia se mantiene imbatible.

El problema de fondo radica, en que el perverso entramado tejido en los últimos cuatro lustros, reiteramos, ha deprimido, aún más, las posibilidades para que las nuevas generaciones de ciudadanos tengan acceso al desarrollo social y personal, es decir, cada día estamos más jodidos.

Definitivo, tenemos una de las peores clases políticas del mundo. Dijeran por acá: puro agarrador de pendejo.

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