Fuera de todo
Denise Díaz Ricárdez
Estamos en vísperas entrar en una fuerte temporada de altas temperaturas, cuando menos en el lapso de primavera al verano por lo que en el lapso asoman una vez en el territorio nacional, incendios forestales.
La incidencia de este fenómeno origina –como es evidente- devastación en pastizales, matorrales, selvas y bosques que originan daños muchas veces irreversibles y que requieren una gran atención de sociedad y autoridades.
Sin considerar los que por una u otra causa son generados intencionalmente o por actividades agropecuarias, fogatas, o quemas de basura, buena parte de los siniestros se dan también por altas temperaturas, lo cual genera destrucción y contaminación, a veces, lamentablemente, irreparables.
Hay datos gubernamentales que dan una magnitud de lo que ocurre en el país en esta materia, durante 2025:
Hubo ese año siete mil 016 incendios registrados en las 32 entidades federativas, que afectaron un millón 230 mil hectáreas.
El 95 por ciento en zonas de pastos y arbustos y un 5% por ciento en bosque y selvas.
Las entidades más afectadas fueron diez: Jalisco, Morelos, Guerrero, Michoacán, Ciudad de México, San Luis Potosí, Chiapas, Zacatecas, Guanajuato y Puebla.
Estos datos son de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Comisión Nacional Forestal.
Es así que el mes en curso y hasta mayo hay un mayor riesgo de que ocurran estos incidentes en áreas rurales e incluso las que rodean a las urbes, por lo que se pueden extender hasta junio cuando inician las lluvias fuertes y se concluye l temporada crítica.
Supone entonces una gran participación de las autoridades federales, estatales y municipales y sobre todo hacer conciencia de evitar este tipo de afectaciones intencionales, que también lamentablemente se dan.
Ojalá sigan campañas masivas preventivas.