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En medio del oleaje

Fuera de todo

Denise Díaz Ricárdez

 

El campeonato mundial de fútbol se acerca cada vez más y, no obstante el entorno enrarecido en el que se encuentra, acapara la atención y entusiasmo de millones de aficionados mujeres y hombres, por igual.

En eso están los países sedes Canadá, Estados Unidos y México, enlazados de nueva cuenta en este encuentro deportivo en el que se esperan estadios llenos y espectadores en cada espacio o rincón donde hay televisores.

Obviamente se está trabajando arduamente en todo lo que permitirá a varios miles que están en capacidad de asistir a los estadios y que vienen a gastar casi sin límites porque de plano pueden hacerlo, aunque habrá unos que otros que quedarán con deudas hasta el cuello, pero de que vienen, vienen.

Y por otro lado habrá quiénes sigan partidos de su preferencia en bares, restaurantes, casas, edificios y hasta en vecindades, como sea, con playeras puestas de sus equipos predilectos.

A la par las empresas patrocinadoras y las que quieren ser vistas en los estadios, cerca de ellos a través de espectaculares están con todo porque saben que el consumo registrará índices excepcionales así que a darle con todo, se insiste, el consumo lleva mano, desde ropas y zapatos deportivos, maquillajes, accesorios, alimentos, bebidas, tours y lo que se pueda adicionar.

Los gobiernos están ahora inmersos en vialidades, transportes, protección policiaca, orientación, pues en estos encuentros sea como sea todos ganan.

Tampoco puede olvidarse que una de las naciones sede o sólo está en guerra con el medio oriente, lo sabemos, Estados Unidos. No se sabe tampoco si permitirán una tregua contra los migrantes documentados o indocumentados; con los turistas que consideran non gratos y con la máxima atención de que nada ocurra en las ciudades donde habrá encuentros.

Ni Canadá ni México están en esas condiciones como Estados Unidos, aunque nadie puede confiarse.

Y sobre todo, entre esos conflictos que escalan tanto en el Medio Oriente como en Ucrania, que tantas muertes y desgracias siguen causando, de dónde sale el entusiasmo por unos encuentros de fútbol los meses de junio y julio entrante.

Esperemos eso sí que la final no sean los equipos de Irán y Estados Unidos, o Israel e Irán, que por increíble que parezca, andarán en las canchas, aunque tras una pelota que va de lado a lado y hasta el var por si hay infracciones que no ven los árbitros.

Así que aficionados o no, fut para rato.

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