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Columna de opinión

Ginecopatriarcado

Luis Farías Mackey

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Luis Farías Mackey

 

Democrático sería haber construido una verdadera agenda programática en favor de las mujeres. Democrático, pelear por mayores recursos presupuestales para causas femeninas. Democrático, organizar un partido feminista. Democrático consolidar una organización social plural y omnicomprensiva de los temas femeninos y no capillas exclusivas, excluyentes y enfrentadas entre sí. Democrático apoyarse mutuamente en los hechos, no meterse el pie y darse de puñaladas en los juegos del poder.

Democrático, dignificar siempre el papel de la mujer en la política, y no sólo, en ciertas ocasiones, llenar espacios. Democrático sería no imponer expresiones rituales y vacuas supuestamente correctas. Democrático, verdaderamente democrático sería no prefigurar resultados electorales por cuotas de género antes de procesar, incluso, la postulación de candidaturas.

Pregúntenle a Claudia y a Xóchitl qué piensan hoy y aquí de los candados de género.

La democracia es sumamente endeble y compleja en sí misma para, por encima de sus propios embrollos y debilidades, imponerle requisitos artificiosos e interesados. La democracia no se adultera sin prostituirla.

El feminismo en México hace mucho equivocó el camino: la equidad de genero debe ser consecuencia, no imposición. Cultura, no cuota. Las militancias y las candidaturas se construyen, crecen y merecen en los hechos y en los resultados; siempre en el tiempo y en el esfuerzo; no se forzan, no se encajan; ni aún en razón de género. Pre—imponer resultados a la democracia, ¿no es acaso una especie de machismo? ¿Imponerlos por género no es una versión de gineco—patriarcado?

La democracia por esencia no puede ser ni feminista ni machista: o es enteramente libre, incluso del género, o no lo es.

No nos equivoquemos, la democracia no es cuestión de número, es de calidad. Podremos colmar las cuotas políticas de mujeres y a la democracia de tómbolas y encuestas, y hacer, sin embargo, aún más grave el daño a las condiciones de vida de la mujer en México.

Baste con voltear a ver a Guerrero y Acapulco.

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