Cicuta
Jaime Flores Martínez
Viernes 24 de julio del 2026.-Saturado de inconcebibles inconsistencias, el tema del piloto que trasladó al Mayo Zambada a territorio estadounidense representa para “el pueblo bueno” más dudas que certezas.
¿Por qué demonios México extraditó “fast track” a Mauro Alberto Núñez Ojeda (el Jando), si las propias autoridades confirmaron que —en suelo mexicano—“volvió a delinquir?
Y es que la historia oficial sobre la llegada de Ismael “El Mayo” Zambada a territorio estadounidense tiene un protagonista secundario que —paradójicamente— podría convertirse en el personaje central.
¡No sería el Mayo, ni tampoco Joaquín Guzmán López sino el piloto!
En cualquier operación de esa magnitud, el piloto representa la pieza indispensable, pues sin él, el avión jamás despega. Sin él, la ruta no existe y el aterrizaje resulta imposible. Sin embargo, alrededor de ese personaje las autoridades han construido una narrativa que, lejos de disipar dudas, las multiplica.
La lógica elemental conduce a una pregunta incómoda: si una aeronave transportaba a dos de los objetivos criminales más importantes del continente, ¿por qué el piloto no habría quedado inmediatamente bajo control absoluto de las autoridades estadounidenses para ser interrogado hasta el último detalle?
¿Acaso el Jando era pieza en ese ajedrez?
Y es que cualquier manual de inteligencia concedería prioridad a quien conoce el plan de vuelo, las comunicaciones, los preparativos, la identidad de quienes participaron y las instrucciones recibidas.
Resulta difícil armonizar esa lógica con las versiones públicas que han circulado durante meses.
Las contradicciones tampoco terminan allí.
Diversas versiones describieron primero una avioneta casi improvisada y luego comenzaron a aparecer datos que apuntaban a un jet ejecutivo, equipado con cabina confortable, asientos para pasajeros y baño.
La diferencia no es menor pues un jet de negocios implica otra autonomía, otra capacidad de vuelo, otra logística y otro perfil operativo.
No pertenece precisamente al inventario habitual de las aeronaves utilizadas para el trasiego cotidiano de droga.
Todavía más llamativo resulta el sofisticado nivel técnico atribuido a la operación.
Especialistas en aviación han señalado que el aparato habría utilizado la identidad electrónica de otra aeronave existente.
Si ello ocurrió, entonces implicó la clonación de información aeronáutica, además de la desactivación o manipulación de sistemas de rastreo y transmisión.
No se trata de habilidades que se improvisen en una pista clandestina, sino que requieren conocimientos altamente especializados, equipo tecnológico y una planeación meticulosa.
Ese nivel de sofisticación obliga a formular otra pregunta incómoda: ¿estamos frente a una simple operación criminal o ante una maniobra con capacidades propias de organismos especializados?
Nadie ha presentado una respuesta convincente.
La captura de “El Mayo” Zambada, ocurrida el 25 de julio de 2024 en Nuevo México, modificó el equilibrio interno del Cártel de Sinaloa y abrió uno de los episodios más complejos en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
El propio Zambada sostuvo posteriormente que fue privado de su libertad mediante un engaño antes de abordar la aeronave que lo llevó a territorio estadounidense, mientras las autoridades gringas sostuvieron que no participaron en un secuestro dentro de México.
Ninguna de esas versiones ha despejado completamente las incógnitas y precisamente allí aparece el piloto.
Habrá que subrayar que esta persona, el Jando, conocía perfectamente quién abordó la aeronave.
Él sabía desde dónde despegó.

Él conocía el destino. Él recibió instrucciones y él sabía quién coordinó la misión.
Paradójicamente, el hombre que podría responder muchas de las preguntas permanece envuelto en una nube de versiones contradictorias.
Cada inconsistencia alimenta nuevas sospechas y tanto silencio fortalece nuevas hipótesis.
La ausencia de una reconstrucción oficial exhaustiva ha permitido que proliferen interpretaciones de toda clase: desde una sofisticada traición entre grupos del narcotráfico, hasta una operación encubierta de inteligencia internacional.
Hasta ahora, ninguna de esas hipótesis cuenta con pruebas públicas concluyentes que permitan afirmarla como un hecho.
En asuntos de esta dimensión, la opacidad casi siempre produce el mismo efecto: la especulación ocupa el espacio que deja vacía la información.
Quizá el verdadero misterio del caso no radique en cómo llegó “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, sino en que el vecino país planeó y ejecutó todo.
Positivo
Qué bueno que una buena parte de la sociedad Baja California despertó de su letargo con el arresto del ex gobernador de Baja California, el panista Ernesto Ruffo Appel.
Mientras muchos dicen que es culpable y otros tantos aseguran que su detención tiene tintes políticos, la realidad es que la sociedad despertó de un sopor que se ha prolongado por los últimos años.
Aunque la justicia debe prevalecer en el caso de Ernesto Ruffo, vale la pena destacar que la sociedad despertó del aturdimiento social para bien o para mal.
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