Joel Hernández Santiago
Juchitán está en crisis. Es el segundo más importante de los municipios de Oaxaca, luego de la capital del estado, en una entidad que cuenta con 570 de ellos.
Este municipio ha sido ejemplo histórico de reciedumbre, de fortaleza, de cambios políticos y de preeminencia estatal. Sin embargo, de 2022 a la fecha ha tenido graves problemas de seguridad, de desarrollo, de violencia criminal y de gobernabilidad en una extensión territorial de 914.418 km² y una población de 113,570 habitantes.
Representa el 2.75 por ciento de la población total del estado y es uno de los motores económicos y comerciales más importantes de la región del Istmo de Tehuantepec.
En los casi cuatro años recientes, se han incrementado de forma anormal los homicidios dolosos, lo que ha puesto en alerta a la población juchiteca y a todos los oaxaqueños que preguntan:
¿Por qué el gobierno del estado de Salomón Jara y el gobierno municipal no hicieron algo para contener este ambiente de terror? ¿Por qué el aparato de seguridad estatal no hizo nada serio durante tanto tiempo a pesar del clamor público de que ahí estaba ocurriendo un nuevo Culiacán, pero en Oaxaca? ¿Eso es gobernar el estado?
El gobernador Jara y su gente de mando político y seguridad guardaban silencio sorprendente. Con alguna señal de tiempo en tiempo, apenas perceptible, pero esencialmente nada. Mientras tanto ahí todo ocurría a pesar de las famosas reuniones y operativos de seguridad de las que no salía nada para detener la violencia, la inseguridad y el temor.
Tan sólo en 2025 ocurrieron ahí 88 homicidios dolosos y 44 personas han sido asesinadas entre enero y agosto de 2026, según datos oficiales de la Fiscalía Estatal, por supuesto los datos oficiales aportan su propio registro, aunque en la entidad se habla de que son muchos más, además de los delitos agravados de extorsión, desapariciones forzadas, cobros de piso bajo amenaza… ¿Y la seguridad? ¿Y los planes de desarrollo, la educación, la salud…? Preguntan los juchitecos.
Pero el “vaso que derramó el agua”, según Jara, fue lo ocurrido al modisto de la presidente Claudia Sheinbaum, Elvis Guerra, cuando la noche del 18 de septiembre su casa fue baleada y quién acusó que le habían exigido derecho de piso por un negocio que abrió en Juchitán.
Enseguida envió un mensaje por redes sociales para denunciar lo ocurrido y al mismo tiempo para que pare ya ese estado de violencia criminal y delincuencia en Juchitán.
Por la confianza que adquirió con la presidente Sheinbaum llamó su atención sobre el tema. Aunque su mensaje fue escuchado en Oaxaca, no pasó nada. Pero el mismo mensaje llegó a la presidente Sheinbaum quien ordenó que se solucionara lo que estaba pasando en Juchitán…
Y milagrosamente ocurrió. El miércoles 23 de septiembre fue detenido el Presidente Municipal Miguel “N”, conocido popularmente como “Quetu”. Se le ejecutó una orden de aprehensión por los presuntos delitos de extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado. Se detuvo junto con él a Carlos Alberto “N”, alias “La Parca”.
Las investigaciones del gobierno federal y de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca presumen que Miguel “N” estaría vinculado con el grupo delictivo “Los Cromos”, una célula identificada como brazo operativo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encargada de cobro de piso, narcomenudeo y tráfico de personas en el Istmo de Tehuantepec.
La presidente dice que el operativo no fue por la queja del modisto, dice que ya tenía tiempo que se hacían investigaciones sobre el tema juchiteco y que el resultado coincidió con lo ocurrido a Elvis Guerra. Por su parte, el gobernador dijo que todo fue a raíz de lo ocurrido al modisto.
Salomón Jara y su gente aparecen de pronto como defensores de la justicia y que él lamenta que hubiera gente que traicione así al “Movimiento” –la 4-T–. Así que el jueves consiguió que su mayoría legislativa aprobara la desaparición de poderes en el municipio.
Al mismo tiempo otro personaje que ha sido mencionado en el tema crítico de Juchitán es el director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, Emilio Montero a quien se le pidió la renuncia al cargo, al tiempo que –casualmente- el gobierno del estado descubrió que muchos funcionarios del municipio de Oaxaca cobraban también en el IEEPO. Se prometió una revisión de plazas, cargos y nómina en la Institución educativa.
Quizá lo único bueno de todo esto es que el 25 de septiembre el gobierno federal nombró como Presidente Municipal provisional a Francisco Vásquez Jiménez, “Paco Vásquez” un hombre inteligente, serio, sereno, justo, bien conocido y aceptado por la comunidad juchiteca y oaxaqueña.
Es comunicador, locutor zapoteca, bombero voluntario, paramédico y rescatista. Ha estado por más de 20 años en la radio haciendo periodismo y análisis crítico de la situación nacional y estatal y quien, en entrevista, ha dicho:
“No vengo representando a ninguna organización social; no milito en ningún partido. He sido comunicador. Confío en que la gente me escuche y generar buena comunicación y confianza.
“Yo llamo a la reconciliación: paz y tranquilidad para los que vivimos y trabajamos en Juchitán; sí, nadamás queremos trabajar en paz, superarnos cada día y que haya los espacios para hacerlo. Vengo a cumplir un deber y lo asumo con toda responsabilidad.” Bien.
Mientras Salomón Jara se truena los dedos para quedar bien con la presidente Sheinbaum, aunque ella no tiene confianza en él.