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Niños sin celular en las escuelas

Joel Hernández Santiago

 

A muchos padres en México, hoy, se les hace fácil y hasta útil que sus hijos, o nietos, tengan un celular y permanezcan atentos al aparato durante horas-horas-horas. ‘Total, dicen, con esto se entretienen, no salen a la calle hoy tan peligrosas en México, y no hacen travesuras; nos dejan hacer los quehaceres, en la escuela no dan lata, se distraen y todos contentos…’ Si. Pero no.

Resulta que estudios científicos recientes advierten que el uso excesivo de pantallas y teléfonos celulares por los niños en edad escolar, daña de forma negativa su desarrollo neurológico, su lenguaje, su conducta y su salud física.

Una investigación publicada por la Gaceta de la UNAM y diversos análisis pediátricos anotan los siguientes daños principales:

‘Los niños pequeños en edad escolar básica que usan pantallas más de tres horas al día muestran retrasos significativos para hablar y comunicarse; se reduce la capacidad de concentración, el pensamiento lógico y el rendimiento escolar general.

‘Las pantallas limitan la oportunidad de observar, experimentar e interactuar de forma real con los adultos. El tiempo prolongado frente al teléfono desplaza la actividad física y eleva el riesgo de sobrepeso. Aparece fatiga ocular temprana y mayor tendencia a desarrollar miopía.

‘La luz azul de los aparatos bloquea la hormona que ayuda a dormir. El cuerpo produce más cortisol (la hormona del estrés) y reduce las horas vitales de descanso que el cerebro infantil necesita para crecer, como ya advirtió la Secretaría de Salud.

‘Se crea una dependencia similar a la de una sustancia adictiva. Los niños se vuelven más impulsivos, se frustran con facilidad y pueden mostrar enojo o tristeza cuando se les quita el dispositivo. Disminuye la empatía y la habilidad para relacionarse cara a cara con otras personas.’

Por estas y muchas otras razones, ya hace tiempo, distintos países europeos, encabezados por Francia, decidieron que los niños de escuelas primarias y secundarias dejen de usar el teléfono celular o pantallas digitales mientras estén en las escuelas.

Su argumento es similar al diagnóstico de la UNAM. Lo hicieron para proteger la salud mental de los menores, mejorar su rendimiento académico y devolver la convivencia social a los patios escolares.

Esta medida fue respaldada por la UNESCO que ya había advertido sobre los peligros del exceso de pantallas en el desarrollo infantil. Sus estudios demuestran que tras recibir una sola llamada de atención, un alumno puede tardar hasta 20 minutos en volver a concentrarse plenamente en la clase. Se detectó un declive alarmante en la comprensión lectora y la escritura, lo que provocó una estrategia de “regreso al libro y al papel”.

Con esto se quiere frenar, también, el bullying personal y el Cyberbullying porque los teléfonos facilitaban que los conflictos se grabaran, se subieran a internet o continuaran dentro del espacio escolar. Al retirar los dispositivos, se reduce la hostilidad digital. Las autoridades escolares notaron que en los recreos los niños ya no jugaban ni hablaban entre sí, sino que permanecían aislados mirando sus pantallas.

Así que razones hay de peso. Y aunque en México se conoce el problema que ya debiera preocupar a las autoridades escolares y a los padres de familia, no fue sino hasta que se conocieron los resultados de la Prueba PISA de la OCDE por la que los estudiantes mexicanos de educación básica salieron archi reprobados, cuando se toman cartas en el asunto.

Así que el 18 de septiembre pasado, la Secretaría de Educación Pública anunció que “Durante la Tercera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria del CONAEDU logramos un acuerdo unánime para regular el uso de celulares en las aulas”.

Esta medida –dijo la SEP- busca reducir las distracciones durante las clases, promover una mayor convivencia entre estudiantes, para el fortalecimiento de la salud mental de adolescentes y jóvenes. Así que de manera paulatina se irán retirando los celulares entre niños de educación primaria y secundaria durante estancia en las escuelas.

Se implementará, además, la estrategia “El ABC de las emociones”, para acompañar el desarrollo emocional de los estudiantes en esta etapa clave de su formación, dijo la SEP.

Bien por esta medida que ya había tardado en llevarse a cabo. Pero esto no debe significar que se aparte a los niños y niñas del mundo digital en el que ya están viviendo y para el que deben tener herramientas de aprovechamiento positivo y defensa.

Incluir materias sobre el significado de lo digital, sus valores, sus avances, su ayuda, como también sus riesgos y peligros. La Inteligencia Artificial ya muestra riesgos peligrosos aun evitables.

También es cierto que si bien lo digital es un problema de aprendizaje y concentración, no está sólo en este rubro en el que se encuentra el déficit escolar de los niños y niñas mexicanos.

También está –y en esto deberán que reflexionar las autoridades educativa del país- la falta de una política educativa útil, de valores humanos y conocimientos universales que sean herramientas de desarrollo personal y colectivo.

De un tiempo a esta parte se ha ideologizado la educación en México, con los resultados trágicos que ya nos mostró PISA.

Sigue reflexionar qué país queremos en el futuro, libre y soberano, democrático y educado en el conocimiento, o sometido a políticas públicas codificadas e inducidas. Los padres, los alumnos y maestros, también, tienen responsabilidad y la palabra.

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