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Juego de vencidas

José Luis Parra

 

En política no hay casualidades.Política

Y menos cuando el mismo día que arrancan las conversaciones entre México y su todavía socio Estados Unidos, aparecen tres botones de muestra: una iniciativa sobre nulidad de elecciones por una difusa injerencia extranjera, otra reforma descafeinada contra narcocandidatos para el futuro cercano y, para cerrar la pinza, se publicita el acuerdo comercial con la Unión Europea.

Uuuyyyyy.

Los primos deben estar temblando.

Seguramente en Washington encendieron veladoras al ver semejantes pinceladas de lo que viene si no cambian su postura. Porque, claro, nada intimida más al Tío Sam que un paquete de reformas redactadas con enojo, cálculo político y un poquito de saliva nacionalista.

El problema es que Estados Unidos no suele jugar vencidas con contrincantes débiles. Menos cuando siente que sus intereses económicos, políticos o de seguridad están en riesgo. Simplemente despliega su poder. Primero económico. Después diplomático. Y si lo considera necesario, militar.

Así de simple.

El tema Rocha Moya y coacusados, de plano, genera malestar en el gobierno mexicano y miedo en una clase política que ya siente pasos en la azotea. Algunos podrán decir, resignados, que hasta que el futuro nos alcance.

Lo malo es que el futuro ya viene caminando.

Y no se necesita bola de cristal para saber que el margen de maniobra se estrecha. México puede jugar al irreverente, al digno, al desafiante. Pero una cosa es el discurso de plaza pública y otra muy distinta sentarse frente a quien tiene el garrote, la chequera y el control de la frontera.

Paralelamente, el entorno social y económico en México es sumamente peligroso. Una recesión, una mala negociación, un golpe a sectores productivos o un endurecimiento de Estados Unidos podría encender mechas dormidas: clases oprimidas, estudiantes, empresarios afectados y grupos políticos con ganas de revancha.

El caldo está caliente.

Y el gobierno, en lugar de enfriar la olla, parece dispuesto a echarle chile.

Obviamente se cazan apuestas.

¿Usted le va a Estados Unidos o a México?

Cuidado con la respuesta.

Porque una cosa es apostar con el corazón y otra pagar con el bolsillo.

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