* “Sin este sentimiento de que formo parte de algo mayor, el sentimiento de que mis intereses y deseos se entreveran con los intereses y los deseos de los demás, el sentimiento de que el otro, aquel con quien comparto la acera, no es solo eso, un viandante anónimo, no es otro yo, sino un conmigo, sin este sentimiento cualquier acción individual nace necesitada y corta de miras. Esta alteración o debilitamiento de la trascendencia comunitaria daría cuenta de prácticas funestas como la mordida…”. Debemos reconocer, ya, que debido a la manera en que se creó o formó o deformó el espíritu comunitario, la corrupción nació como actitud inherente a nuestra cultura. Ya pueden dejar de denostar a Enrique Peña Nieto por ese aserto
Gregorio Ortega Molina
Concluida la lectura de La razón pendular de Emilio Uranga constato una suposición que me inquieta hace muchos años. La narrativa, el escenario político que nos venden los gobernantes está dirigido por especialistas en la tramoya, No olvidemos el dignificado: Conjunto de dispositivos manejados durante la representación teatral para realizar los cambios de decorado y los efectos escénicos.
A la sociedad nos transformaron en una asamblea de espectadores que necesitan para ganar elecciones y permanecer con la escarcela abierta.
Sostiene Cuéllar Moreno: “Emilio Uranga terminará por decir lo indecible (y en una fecha tan temprana como 1950). PRI y Revolución no son, ni de lejos, sinónimos. Más aún: la operación institucionalizadora del PRI -operación taxidérmica- bien podía equivaler a la crisis y la muerte de la Revolución”.
La cirugía estética evoluciona, en los quirófanos y en el escenario político. Las técnicas son sofisticadas y los términos lingüísticos necesarios, se acuñan de acuerdo a las necesidades del poder.
Hoy la taxidermia pasa por la elección del Poder Judicial y la nulificación absoluta del documento constitucional. Lo único que falta es el escenario de Fuente Ovejuna a la mexicana, para degollar de nueva cuenta al comendador, todos a una.
Para comprender la dimensión del engaño, les comparto una larga e ineludible cita del doctor Cuéllar Moreno: “El principal problema de México consistía en una desarticulación del horizonte comunitario y en una falta de sentimiento de solidaridad… Nuestra acción es inconcebible para nosotros mismos si no va acompañada de un halo más o menos preciso de aprobación o reprobación, de estímulo o de obstáculo, cuya fuente es la comunidad, los otros -hoy tan denostados por la Regeneración Nacional-.
“Sin esta conciencia, mejor dicho, sin este sentimiento de que formo parte de algo mayor, el sentimiento de que mis intereses y deseos se entreveran con los intereses y los deseos de los demás, el sentimiento de que el otro, aquel con quien comparto la acera, no es solo eso, un viandante anónimo, no es otro yo, sino un conmigo, sin este sentimiento cualquier acción individual nace necesitada y corta de miras. Esta alteración o debilitamiento de la trascendencia comunitaria daría cuenta de prácticas funestas como la mordida…”.
Debemos reconocer, ya, que debido a la manera en que se creó o formó o deformó el espíritu comunitario, la corrupción nació como actitud inherente a nuestra cultura. Ya pueden dejar de denostar a Enrique Peña Nieto por ese aserto.
¿Cuándo tendremos otro Emilio Uranga?
@OrtegaGregorio




