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La Noche que Nadie Duerme

No Pasa Nada

Por: Jesús Solano Lira

 

Huamantla, Tlax.- Nuevamente, como desde hace más de 150 años, se hizo presente el sincretismo y la devoción en la añeja tradición del Pueblo Mágico de Huamantla, aquí en Tlaxcala: “La Noche que Nadie Duerme”, en honor a la Virgen de la Caridad, patrona del lugar.

En sus calles adoquinadas y empedradas, pasadas por lluvia, lluvia que ya entrada la noche da tregua a los habitantes de este acogedor rincón de la provincia tlaxcalteca, con devoción y entrega los niños, adolescentes, jóvenes y adultos huamantlecos, se dan a la tarea de plasmar su arte, en emotivos y pintorescos tapetes de una legendaria tradición, tradición que persiste con orgullo en este pequeño estado.

En sus calles adornadas con flores y ángeles, los tapetes son admirados por miles de turistas llegados de todas partes, ante la satisfacción de los lugareños, en los que se percibe su entrega, solidaridad y cooperación mutua para venerar a su santa patrona .

Es a través de los hermosos tapetes de figuras decorativas, donde alrededor de la media noche inicia la procesión de la Virgen de la Caridad a lo largo de 7 kilómetros de recorrido.

Fue en la Basílica de Huamantla, donde el párroco de este bello templo, hizo un vehemente llamado por los niños desaparecidos en México, por los niños que han muerto, víctimas colaterales de la cruda violencia que persiste en México, y oró por las madres buscadoras, esas que no cesan en sus esfuerzos y anhelos por encontrar a sus hijos desaparecidos.

Fue una homilía emotiva, sensible y por qué no, hasta sublime por el fuerte llamado del padre del lugar.

Recordó el dolor, el llanto, la frustración y el esfuerzo que desarrollan a lo largo del país las madres buscadoras, esas que han sido abandonadas a su suerte, y víctimas de la indolencia y la indiferencia de la pasada y la actual administración.

Durante la ceremonia el sacerdote también menciono con tristeza las desapariciones y muertes de niños y adolescentes en México.

Sin duda indignación, es indignante, por lo que ocurre a los menores victimas de la violencia, las desapariciones y el reclutamiento por parte de la delincuencia organizada.

Las cifras, aunque alarmantes, son minimizadas por los gobiernos en turno, cuando en su falsa retórica incumplen compromisos.

De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia, en 2025 hubo 10, 700 desapariciones de niños y adolescentes, principalmente en el Estado y Ciudad de México, así como en Tamaulipas.

La Red también documentó que entre 2023 y 2024, el registro de desapariciones de niños y adolescentes, aumentó 77.8%, y entre 2023 y 2025, se cometieron de 5 a 7 asesinatos de menores de edad por día en México.

Durante nuestro caminar por las calles adornadas por tapetes multicolores, reflexionaba sobre cómo hemos perdido la tranquilidad que por años gozamos hace ya algunos ayeres.

Y sí, hasta entre los delincuentes había códigos de no asesinar ni secuestrar a menores de edad, ni a familias enteras.

Hoy por hoy, la descomposición del tejido social es lacerante, por la pérdida de principios y valores.

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