Publicidad
← Portada

Columna de opinión

“La única historia”

Anahí García Jáquez

2 visitas
Anahí García Jáquez
Publicidad

Anahí García Jáquez

 

Inglaterra. Década de los 60´s. Paul es un chico como cualquier otro, un hijo de familia. Un día decide unirse a un club de tenis y conoce a Susan. Las vidas de ambos se trastocarán en formas que ninguno de los dos se imagina.

La única historia es un trabajo del escritor inglés Julian Barnes, reciente ganador del premio Princesa de Asturias y en esta ocasión nos cuenta la historia de Paul Casey, quien a sus 19 años y en plena etapa universitaria, se encuentra con Susan McLeod, una mujer de 48 años, casada y madre de dos hijas.

La atracción surge entre ambos y, de manera inevitable, se da una relación que durará por varios años, por lo que este relato abarcará varias etapas de la vida de esta pareja. Paul es el narrador, al menos al principio, por lo que gracias a él conoceremos las entrañas de este idilio.

El autor lanza una pregunta que llevará a la más profunda de las reflexiones: ¿preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos?, la cual sentará las bases para plantearnos una relación que enfrentará, de entrada, obstáculos diversos, siendo el principal de todos la diferencia de edad entre ambos y el estado civil de ella, pero todo ello no importa pues Paul nos transmite la emoción que le trae este amor tan cargado de aventura con sus consabidos riesgos.

En la segunda parte del texto, la voz del narrador cambia y se pasa a la segunda persona del singular, y ahí se nos cuenta cómo es que el amorío ha mutado hacia algo mucho más serio, pues ya cohabitan, y cómo es que esta convivencia permite que, ahora sí, se enfrenten con la realidad y las respectivas consecuencias de haber seguido adelante a pesar de tener todo en contra.

Y la tercera parte es otra voz la que narra, siendo en este caso la tercera persona del singular y donde es más que evidente que Paul ya no está contando el relato, pues se nota que el fuego se ha apagado y da paso a las remembranzas que se dan desde un lugar más cerebral pero con muchísima nostalgia por el pasado.

 

La única historia aborda temas tales como la condena de la sociedad hacia aquellos que se salen con la suya y deciden vivir su vida como mejor les plazca, los fuegos artificiales que se dan al comienzo de todas las relaciones, la necesidad de buscar en otros lo que no se tiene en casa, la violencia en contra de las mujeres, las adicciones, la devoción hacia la persona amada, la autodestrucción, la pérdida de la identidad y del individualismo en las relaciones, el fin de la inocencia, así como todo aquello que hay que soportar en nombre del amor.

Conforme avanza la trama, el autor va dejando claro que las historias románticas no suelen tener finales felices pues sus protagonistas no son personajes de cuentos de hadas, así que las grietas aparecen más temprano que tarde una vez que la pasión se va amainando y la razón hace su aparición.

La obsesión de este chico por esa mujer adulta lo llevará donde nunca ha estado pero lo termina trayendo de vuelta y lo obligará a plantarse para contarnos, con un ritmo que nunca baja la marcha sino todo lo contrario, cómo Paul se entrega en cuerpo y alma a este amor que trata de mantenerse vivo a costa de lo que sea.

Con un lenguaje claro y recordándonos constantemente que sólo conocemos la perspectiva de Paul y que no tenemos de otra más que confiar en su relato, el autor crea de manera espléndida y con una prosa que atrapa este pequeño universo en que un astro entra en la órbita del otro y girará alrededor de él.

La única historia. Julian Barnes. 2018. Editorial Anagrama.

Publicidad

Más columnas de Anahí García Jáquez