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Columna de opinión

“La mujer de papel”

Anahí García Jáquez

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Anahí García Jáquez
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Anahí García Jáquez

 

Beirut, Líbano. Día de Año Nuevo. Aaliya Saleh lleva a cabo el ritual con el que da la bienvenida al año. En la soledad de su departamento comienza su trabajo por amor al arte, para lo cual se introduce a un mundo en el que se siente mejor que éste.

La mujer de papel (su título en inglés es An Unnecesary Woman) es un trabajo del escritor libanés Rabih Alamedddine, quien escribió su novela en inglés pues reside en los Estados Unidos. Para este texto, regresa a su país de origen para presentarnos a Aaliya, una mujer en sus setenta años cuya historia de vida es contada por ella misma y, para ello, recurre a sus recuerdos.

Es así como Aaliya nos cuenta acerca de su infancia marcada por una inexistente relación con su familia, la cual la forza a casarse a los 16 años con un hombre que la deja libre al divorciarse de ella. Gozando ya de una libertad no muy común en las mujeres de su edad y condición, Aaliya decide dedicarse a su gran pasión, que es la literatura.

Aprovechando su autodidactismo, aprende idiomas con mucha facilidad y se emplea en una librería, donde tiene contacto con grandes obras, las cuales traduce al árabe. Curiosamente, no publica sus traducciones, las cuales conserva para sí misma.

El autor crea a esta protagonista cuyo universo interno es muy rico, ya que otra de sus pasiones es la música clásica en la que, al igual que con los libros, se deleita con las creaciones de los grandes maestros. A través de su monólogo interno que es plasmado en sus diarios, el lector conocerá los pensamientos y sentimientos más profundos de Aaliya, quien decide aislarse de quienes la rodean para así vivir como ella desea sin que el contacto con otros interfiera en sus aficiones, más en específico, su madre y sus vecinas a quienes apoda “las brujas” (Fadia, Marie Therese y Joumana) .

Es así como, aprovechando esta anécdota, el autor aborda temas tales como la literatura siendo un instrumento de sanación y un escape a la realidad, el disfrute de los pasatiempos, el amor a la belleza, el romper con los estándares marcados por la sociedad y la religión, los prejuicios, la cultura como forma de resistencia, los roles diversos de las mujeres, la independencia y la autonomía, el conocimiento y su valor, así como el poder de la amistad. Aaliya no es perfecta pero es muy interesante y posee la capacidad de cautivar al lector, quien no podrá evitar sentirse atraído hacia ella y, sin proponérselo, hasta podría identificarse con esta mujer. Las descripciones que hace de su ciudad y de su entorno son minuciosas y con una prosa perfectamente ejecutada y con ciertos toques de humor.

La mujer de papel es un texto que se disfruta mucho pues la protagonista hace referencia a varios autores, entre los cuales se encuentran Flaubert, Bolaño, Tolstoi, Yourcenar y varios más, por lo que el homenaje a la literatura, la cual sería la idea principal, se pone de manifiesto y para quienes no conozcan estos nombres, puede generarles curiosidad y motivarlos a buscarlos. La lectura es muy ágil debido a que los recuerdos de Aaliya fluyen de manera natural, además de que van acompañados de una dosis de sarcasmo e ironía.

El lector sonreirá y a ratos reflexionará acerca del mundo y de la sociedad y, por qué no, hasta de su propia vida, pues analizará sus pasatiempos para así entender qué tanto le aportan a su existencia y qué tan llevadera la hacen. Porque, a fin de cuentas, no se requiere de mucho para ser feliz, así como lo es Aaliya.

La mujer de papel. Rabih Alameddine. 2012. Editorial Lumen.

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