Columna de opinión
La vida detenida / 117-2
Mauricio Carrera
Mauricio Carrera
Pienso, a bordo del avión, en aquello de “hedores de gástricos despojos”, que alguna vez leí en una novela decimonónica mexicana. Eso, hedores, es lo que alguien suelta de obstinada manera.
Dicen que mejor un pedo entre amigos que un cólico a solas, algo que con orgullo repiten los de esfinter relajado. ¿En serio no les da pena o deveras creen que despiden aromas dignos de perseguir con el olfato? Se les encuentra en el cine, en reuniones amistosas, en los aviones.
Confunden los espacios estrechos y públicos con lo privado de los retretes. Son agresivos con esa mezcla de olor fétido y tibio, asquerosos también, y además tienen las orejas calientes.
Más columnas de Mauricio Carrera
Mauricio Carrera
Diario/ 189
Mauricio Carrera Antes de que se seque la esperanza, la alegría de ella, su inteligencia, su búsqueda por el esfuerzo sostenido…
Leer columna →
Mauricio Carrera
Sin título/ 23
Mauricio Carrera Tras haber bebido un vermouth italiano algo dulce, la vida le pareció más nítida y sencilla. Afuera diluviaba, lo…
Leer columna →
Mauricio Carrera
Ficcionario a pierna suelta
Mauricio Carrera Antes de su accidente, Eduarda, después de decir hola, preguntaba: —¿Estás enamorado (o enamorada, según fuera el caso)? Además,…
Leer columna →
Mauricio Carrera
Diario/ 178
Mauricio Carrera Las redes sociales nos otorgan un poder al mismo tiempo real e ilusorio: creer que nuestras opiniones importan en…
Leer columna →