Columna de opinión
La vida detenida
Mauricio Carrera
Sabedor de su próxima muerte, se despidió así de sus amistades:
“Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio a todos los amigos que siempre han estado cerca de mí y también a aquellos que están un poco lejos, que saludo con gran afecto… Solo hay una razón que me lleva a saludarlos de esta manera y celebrar un funeral privado: no quiero molestar”.
Tenía 91 años.
Lucía, una estupenda compositora mexicana, tomó clases con él. Lo recuerda serio y cara dura.
-Cada vez que entraba a clase, chiflábamos el tema de El bueno, el malo y el feo.
Morricone abandonaba el gesto adusto y sonreía.
Más columnas de Mauricio Carrera
Mauricio Carrera
Diario/ 189
Mauricio Carrera Antes de que se seque la esperanza, la alegría de ella, su inteligencia, su búsqueda por el esfuerzo sostenido…
Leer columna →
Mauricio Carrera
Sin título/ 23
Mauricio Carrera Tras haber bebido un vermouth italiano algo dulce, la vida le pareció más nítida y sencilla. Afuera diluviaba, lo…
Leer columna →
Mauricio Carrera
Ficcionario a pierna suelta
Mauricio Carrera Antes de su accidente, Eduarda, después de decir hola, preguntaba: —¿Estás enamorado (o enamorada, según fuera el caso)? Además,…
Leer columna →
Mauricio Carrera
Diario/ 178
Mauricio Carrera Las redes sociales nos otorgan un poder al mismo tiempo real e ilusorio: creer que nuestras opiniones importan en…
Leer columna →