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Morelos: Gobierno Sordo y Ciego

HOMO POLÍTICUS

PAVE SOBERANES

  • Beatriz, Símbolo de Desencanto

 

Desde lo más alto de Palacio de Gobierno de Cuernavaca, una mujer discapacitada pudo lanzarse al vacío, o caer.

Así protestó hasta lograr llamar la atención de quienes ahí despachan y que llevan dos años echados en la hamaca de la soberbia, entre improvisación política e ignorancia gubernativa.

Dos años terribles por su dramatismo que hoy pudo ser trágico. Es la reproducción de las injusticias que prometió eliminar, como en La rebelión en la granja, de Orwell — «Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros»—.

Cuando Graco Ramírez —el peor gobernador de la era moderna de Morelos, hasta que llegó Cuauhtémoc Blanco—, el rechazo ciudadano llegó al cuarto año. Con su sucesor al trono la reprobación social fue un año antes. Peor que Cuauhtémoc nadie, es una falacia.

La señora Beatriz —como se identificó la mujer—, se sentó en el voladero de lo más alto de la sede del poder Ejecutivo, el edificio donde sus funcionarios a cualquiera lo miran hacia abajo, con desprecio, y empezó a protestar, gritando.

Con ello dio un baño de humildad —y de moral, sin shower gel— a todos. La rectificación política es dable si admiten que estos dos años son de fracaso en todas sus líneas.

El desenlace fatal pudo haber dado la vuelta al mundo en segundos. Hoy el elitismo de falsa izquierda que goza de los privilegios de los caudales públicos que le son ajenos pero que gastan con alegría, tiene amplio tema anecdótico de sobremesa, sin recogimiento.

Además del baño de humildad, el hecho evidencia que la discapacidad de la vista, del oído y del habla gubernamental es, paradójicamente, evidente, audible y se habla de tal en todos lados.  Gobierno que no observa, que no habla, que no oye, está en crisis. Incumplir los acuerdos es soberbia.

Representa doña Beatriz y no su protesta cargada de simbolismo, que es una ciudadana, una discapacitada, una votante, un ser humano con el mismo valor que los que ahí despachan, pero, sobre todo, símbolo colectivo de desencanto social escalando.

 

letraschiquitas

Como Brenda QuevedoMaría Luisa Villanueva y Xóchitl Ramírez fueron encarceladas injustamente pese a su inocencia. Con 20, 25 y tres años privadas de la libertad, aún claman justicia. No basta la prisión domiciliaria y absolución sin que sea reconocida su inocencia.

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