InicioNorberto GalvánNo es un nuevo sistema de salud. Es el mismo pero revolcado

No es un nuevo sistema de salud. Es el mismo pero revolcado

Norberto Galván

 

El Decreto por el que se crea el Servicio Universal de Salud (SUS) del Gobierno de México, publicado en el Diario Oficial de la Federación finca las bases para un nuevo tipo de operación.

De acuerdo al texto del decreto que tantas críticas ha recibido, se trata de un mecanismo obligatorio de coordinación e integración operativa entre instituciones públicas de salud (IMSS, IMSS-Bienestar, ISSSTE, PEMEX, hospitales federales e institutos nacionales, así como servicios estatales que se adhieran) para garantizar el acceso universal a la atención médica.

Pero, ¿qué significa que tengamos acceso universal a la salud?

“Tener acceso universal a la salud” significa que todas las personas, sin importar su dinero, trabajo, edad, género, lugar donde viven o situación migratoria, pueden recibir servicios de salud cuando los necesitan, sin sufrir dificultades económicas por ello.

No significa solo “tener hospitales”, sino que el sistema cumpla varias condiciones:

Componentes clave:

1. Cobertura para todos, es decir, que NADIE quede excluido de la salud.
2. Servicios suficientes y de calidad con consultas, vacunas, urgencias, maternidad, cirugías, medicamentos, prevención y atención continua. Y este, en la actualidad es el gran problema de México debido a que en el pasado sexenio se deterioró este sistema de vacunación.
3. Costo asequible o gratuito en el punto de atención, es decir, que una enfermedad no obligue a una familia a endeudarse o empobrecerse con gastos catastróficos en la atención de la salud.
4. Acceso real, no solo en papel por lo que debe haber clínicas cercanas a los centros poblacionales respetando las normas vigentes, personal médico, horarios útiles, medicinas disponibles y tiempos razonables de espera.
5. Igualdad y no discriminación; el mismo derecho para comunidades rurales, indígenas, personas con discapacidad, etc.

Al revisar el citado decreto podemos afirmar que cumple con el sustento legal que dicta la Constitución al no rebasar al Congreso en su facultad de legislar. Solo establece las bases para articular la operación.

¿Y cómo se va a dar esto?

Se va a dar esta articulación mediante intercambio de servicios. El decreto define el núcleo operativo del sistema:
la red funcionará mediante intercambio de servicios de salud entre instituciones, utilizando la capacidad instalada disponible.

Este intercambio se hará conforme a criterios expresamente enunciados:
. Capacidad instalada
. Nivel de resolución
. Especialidad
. Regionalización
. Seguridad del paciente
Reciprocidad institucional

No es que cualquier ciudadano mexicano hoy decida ir al IMSS y luego al ISSSTE y así sucesivamente. Es intercambio de servicios bajo un esquema de solicitudes formuladas por cada institución de salud. Esto ya se da en la práctica en algunos estados del país donde derechohabientes del ISSSTE son atendidos en unidades médicas del IMSS aprovechando su capacidad instalada.

El problema de este Sistema Universal, que insisto, a pesar de su nombre no es un nuevo sistema, son estos tres puntos:

Reserva de ley: La operación financiera del intercambio de servicios podría requerir reglas secundarias claras para evitar discrecionalidad. Y no han sido establecidas.

Seguridad jurídica: La credencialización universal y el expediente clínico electrónico deberán desarrollarse vía normas oficiales o reglamentos, no solo acuerdos administrativos.

Federalismo: Aunque la adhesión estatal es voluntaria, la presión presupuestaria podría generar conflictos competenciales futuros.

Lamentablemente los problemas del sistema de salud en México son:

Fragmentación institucional, muchos sub sistemas con reglas propias; desabasto de medicamentos e insumos; saturación de tiempos de espera; falta de personal de salud; desigualdad territorial; financiamiento insuficiente e ineficiente; una muy mala transición institucional incompleta que nos ha llevado del Seguro Popular → INSABI → IMSS-Bienestar, con pésimos resultados; y una apuesta del pasado sexenio a abandonar la medicina preventiva retirándole todos los recursos.

Así las cosas, este nuevo sistema de salud universal corre el riesgo de caminar al fracaso si no atiende los puntos críticos de la salud pública en México

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