Publicidad
← Portada

Columna de opinión

Siéntense

Luis Farías Mackey

83 visitas
Publicidad

Luis Farías Mackey

La alarma sísmica sonó al interior del Salón Tesorería

“La alarma, señor presidente”, se oyó y de inmediato, sin mayor aspaviento, llevaron al presidente a lugar seguro.

Aún en pasmo, los periodistas presentes empezaron a levantar el vuelo cuando una voz en alta voz les cortó las alas: “Siéntense”, dijo en tono imperativo. Repitió la dosis.

Todos se sentaron viéndose con azoro.

Por sobre el más elemental instinto de sobrevivencia, por sobre todo simulacro ejercitado y reporteado, y por encima de la vocación periodística, la obediencia. ¡El rebaño!

La alarma continuaba, con ellas las miradas y la rabia en incredulidad. Pero sentados se quedaron.

La supuesta espuma de las fuentes periodísticas en México; los que desde temprano y a lo largo del día nos inoculan la conversación cotidiana y sus acentos y sombras; los elegidos al ombligo diario de la Nación, al verbo encarnado; en el papel de Eichman, pero no en su versión de verdugo, sino de borregos. Arendt nos demostró que ambos obedecen acríticamente.

Siéntense; y se sentaron. Y que retumbe en su centro la tierra. ¡Faltaba más!

Por fortuna Palacio Nacional y Salón Tesorería sobrevivieron al sismo que no fue de peligrosa magnitud.

Pero la nota dada ni Dios la quita: quienes nos informan lo que pasa en Palacio Nacional cada mañana carecen de criterio suficiente para proteger sus vidas, decidir por sí mismos y, sí, desobedecer una orden absurda, criminal y mortal.

Si en plena alarma sísmica les gritan siéntense y se sientan; quién nos dice que no les ordenen algo más que sentarse y callar.

La verdadera nota periodística no era por qué les ordenaron sentarse, sino por qué obedecieron, porque no se rebelaron ante el peligro. Diría el clásico: “¿Por qué no te incendiaste?”

Me duele decirlo, pero han dejado de ser periodistas para ser elenco del circo.

Y no ocupamos tiempo en comentar las explicaciones del responsable de Protección Civil en Palacio Nacional; digno espécimen de 100% lealtad y 0% de cualquier otra cosa más: desde gusano a superhombre, diría Nietzsche. Quiera Dios que jamás le toque un temblor al lado de sus familiares.

Lo de ayer pinta al México de cuerpo entero: un gobierno sin cabeza, un responsable inútil y un pueblo “sentado”.

¿Me equivoco?

Publicidad

Más columnas de Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Democracia carcelaria

Luis Farías Mackey   El gran Salvador Camarena escribió ayer sobre la contradicción de construir más penales cuando la violencia cesa, los…

Leer columna →
Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

La pirómana

Luis Farías Mackey   Los periodistas son muy chismosos, así que mi padre se enteró muy pronto de la llegada a Monterrey…

Leer columna →
Luis Farías Mackey

Luis Farías Mackey

Funerario Adams

Luis Farías Mackey   La gallina Hilaria regresaba del mercado y otros menesteres, el plan del pavo real Adriel funcionaba de maravilla,…

Leer columna →