Un solito

Luis Farías Mackey

No distraer. — A quienes con o sin razón están furiosos o desesperados por la incapacidad de López, sus floreros empantanados en Guerrero, su ausencia de conmiseración y humanidad, sus locuaces locuciones, su calcomanía enloquecida por no desaparecer con el Otis, el genocidio en vivo, a todo color y minuto a minuto en Acapulco, la gobernadora de papi compadre y la munícipe baldía; sólo les ruego no distraerlos: ¡dejadlos solos! Nadie mejor que ellos para ahondar sus vacíos, exacerbar sus monstruosidades, acabar consigo.

Son un cáncer que solo se consume.

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