- Ahora resulta que hay una conjura internacional contra la 4T
Miguel A. Rocha Valencia
De qué tamaño han de sentir su fracaso en la 4T que ahora el país les quedó chiquito y se inventaron una conjura internacional que pretende acabar con su movimiento o, al menos, no dejarlo alcanzar sus fines.
Y mientras eso se declara en Palacio Nacional, algunos de sus voceros proclaman en otros foros un panorama de excelencia que ya quisiéramos visualizar millones de mexicanos, para quienes el país va de mal en peor en todos los sentidos, incluyendo el de seguridad, donde la única persona seria que rescataba algo de credibilidad ya se unió al club Morena e hizo suyo el discurso de impunidad que oculta la exigencia de “pruebas contundentes” y proclamó a Rubén Rocha Moya como inocente de todo lo que se le acusa.
Con ello, se acabó la poca credibilidad que había en unos sectores de gobierno y nos mostró que la congruencia y decencia que se tenía en García Harfuch se perdió ante la ambición de poder, tal vez de un futuro más que promisorio en lo político, pero ya sin la autoridad que le daba la impresión de honestidad profesional.
Ni modo. Y en paralelo, el secretario de Hacienda, Edgar Abraham Amador, desestimó la calificación negativa que le otorgó a México y a las empresas Pemex y CFE una de las principales “recomendadoras” de inversión en el mundo. Es tan “brillante” el coahuilense que ahora culpa solamente al jitomate de la inflación. ¡Imagínese!
Dice que, a pesar de que Standard and Poor’s Ratings ponga la deuda de México en BBB y la expectativa negativa a sus principales empresas, no hay por qué alarmarnos, sobre todo porque para él, a casi ocho años de gobierno de la 4T, el panorama es alentador y llegarán las inversiones a carretadas, cuando en realidad padecemos una desconfianza internacional en los gobiernos cuatroteros.
Por cuarto año consecutivo, la encuesta del Bank of America entre los 100 inversionistas más importantes del mundo afirma que hay desconfianza en el país, ya no sólo por la deuda que supera más de la mitad del PIB y absorbe, en el puro pago de intereses, el 10 por ciento de su presupuesto, sino por las políticas dictadas desde el gobierno autócrata que han dado un marco legal inseguro para la inversión.
Ese marco que ya, sin contrapesos, maneja las reglas de juego a su antojo, que dio palo a la inversión en materia de energía a grado tal que desapareció al organismo autónomo que fungía de árbitro, mientras que en telecomunicaciones hizo lo propio y le añadió el sector de “competencia económica”, además de hacer suyo el Poder Judicial.
Los inversionistas no le creen en el exterior (ni en casa) al gobierno de la 4T, ya que, a pesar de sus promesas de moderarse, revisar, analizar y tomar en cuenta las peticiones empresariales respecto al marco legal, lo cambió todo, frenando con ello proyectos ya encaminados en muchas de las materias.
La muestra de ello es que México lleva 16 meses de caídas, el mismo tiempo que de la actual administración. Es decir, que la desconfianza ya no es con el que se fue, sino con quien quedó y prometió un cambio en las reglas, pero, por el contrario, las endureció a favor de su gobierno.
Por eso no avanza el ambicioso y positivo “Plan México”, que conlleva proyectos calculados en muchos billones de pesos que se quedan en la imaginaria de las promesas, especialmente en energía, donde las reglas no favorecen la colocación de dinero y menos cuando les dicen que pongan recursos, pero sin ser dueños o concesionarios de nada.
De ahí que, aunque la secretaria de Energía ofrezca nichos de inversión que a 2030 nos atraerán una soberanía soñada, no llegan. Y, curiosamente, en las empresas del ramo, Pemex y CFE, el capital no llega, las pérdidas se acumulan, lo mismo que las transferencias y “perdones” fiscales, ganándose a pulso una expectativa negativa para la inversión.
Es decir, si antes no caía la lana, ahora, con la opinión negativa de Standard and Poor’s, menos. La desconfianza es clara y, aunque los funcionarios digan que la mesa está puesta para que llegue harto dinero nacional y extranjero, se van a quedar esperando y los puntales de la economía, ya debilitados, seguirán cayendo.
Lo peor está por venir si no hay modificaciones en el papel, es decir, la ley, y sólo nos vamos con acuerdos y decretos que no tocan lo fundamental y se continúa ocultando información. La cosa se puede poner de color rojo con una eventual calificación negativa que convierta la deuda de las empresas en basura, se devalúen a tal grado sus acciones que nos llegue un reclamo internacional de liquidación. Yo no estaría tan confiado como don Amador.
Pero, desde luego, ya abrieron la puerta de la paranoica conspiración internacional contra la 4T, donde podrán inscribir la impunidad descarada que otorga la 4T a sus distinguidos narcopolíticos, mientras se encarniza la persecución contra los vendepatrias de la oposición para intentar desaparecerlos y quitarles las pocas posiciones de poder que aún conservan como reductos de democracia.
Las señales son muy claras. Veremos.