En el en siglo de oro Mateo Alemán, lo dijo muy claro “no basta comenzar bien, ni sirve de mediar bien, si no se acaba bien; de poco sirven buenos principios y mejores medios, no saliendo prósperos los fines”.
Hace ya algunos sexenios que las cosas en justicia no han sido tan sencillas como lo pensaron y piensan algunos mandatarios: pocos o nulos esfuerzos se han efectuado para mejorar la justicia en México y de poco o de nada han servido las palabras proferidas por quienes fueron y es la Primera Magistrada de la Nación.
Ahora y precisamente en el terreno de procuración e impartición de justicia, se contraponen con frecuencia a los profundos esfuerzos de togas independientes las voluntades que dicen realizaron los antiguos gobernantes o realiza la actual Presidenta Constitucional, para conseguir o lograr una buena Justicia como lo mandata el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Tal es el cuadro que lamentablemente vive México, agregando, que la procuración e impartición de justicia ha entrado en ésta era que preside Claudia Sheinbaum Pardo, en una más profunda crisis de características o dimensiones sin precedentes, ya que sigue inmersa en el fenómeno de la narco-política que se infiltró en el referido medio y la cual hasta la fecha no se quiere combatir.
Lo que realmente falta no es sólo haber comenzado su mandato bien (con el apoyo que logró con aquél voto del pueblo), sino también que llegue al final con bien.
La falta de claridad y de consecuencias en el combate a la narco-política, es en efecto un mal que corroe internamente a los principios políticos y jurídicos que sostiene la referida gobernante. La carencia de una consecuencia en bien de la procuración e impartición de justicia, puede tener a veces un final sin prosperidad para su mandato, pero es, en cambio, un serio obstáculo al progreso de su gobernanza y de los Estados Unidos Mexicanos.
El reconocimiento a su actuar por parte de la abogacía independiente de la Federación, no puede establecer criterios últimos de sus buenos principios y mejores medios que dice realizar, ya que ello no ha sido empleado para finiquitar la narco-política que se inició con aquella alianza denunciada en la Procuraduría General de la República y que hasta la fecha sigue en impunidad y complicidad.
Existe una notoria y notable ambigüedad entre los medios y los fines, lo cual hace que el concepto general de su actuación sea inadecuado en cuanto a lo que dice y promete y no obtiene.
Cuando el poder se adquiere, debe ser finalizado con probidad y prosperidad como bien lo dijo Mateo Alemán.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..




