- Deuda y pensiones se “comen” presupuesto mientras la inversión cae
Miguel A. Rocha Valencia
Cuando en la 4T se burlan de la oposición y comparan el número de seguidores entre ellos y Morena en tono de mofa, se olvidan (tal vez) que vuelven a mentir, pues con un gasto superior a los 780 mil millones anuales, “compran” el agradecimiento de al menos 30 millones de mexicanos.
Es decir, lo que los morenacos criticaban de los de “antes”, ahora los de la 4T lo hacen de manera superlativa; utilizan el presupuesto para comprar cotos, su permanencia en el poder, en tanto que el país se despedaza y naufraga en materia económica, que se traduce en ausencia de crecimiento y desarrollo.
Para decirlo con claridad, en tiempos del “ignorante, corrupto y pendenciero” Enrique Peña Nieto, se gastaron durante su último año de gobierno 58 mil millones de pesos en pensiones para adultos mayores, razón por la cual el PRI fue acusado por el mesías tropical de intentar comprar las elecciones.
Pero hoy, que esas pensiones sí son “revolucionarias” y progresistas, se regalan 780 mil 800 millones de pesos al año, se les dice del bienestar y se otorgan con cargo a déficit presupuestal, es decir, deuda.
Precisemos, esas pensiones no contributivas en el primer trimestre de 2017 representaron 14 mil 479 millones de pesos y para el primer trimestre de este año se dispararon a 195 mil 199 millones de pesos, de acuerdo con datos de la SHCP.
Con ello se cumple la estrategia política del profeta de la 4T de utilizar a los pobres como base para sostenerse en el poder. El problema es que, como es un derecho constitucional y por ello progresivo, las pensiones del bienestar o no contributivas seguirán creciendo conforme envejezca la población.
A ello se suman otros programas clientelares que compran el agradecimiento de jóvenes, madres solteras, desempleados y campesinos productivos, acciones de gobierno que ya existían, pero no eran universales y sólo se daban a quienes los necesitaban o tenían méritos para ello, como los estudiantes. Hoy se dan a todos para que haya una base electoral más amplia sin mediciones de resultados en la academia o el bienestar.
Claro, como el criterio es político y no tiene base financiera o productiva, sino sólo votos, esos programas gravitan directamente en el presupuesto de egresos, en quienes pagamos impuestos y, como eso tampoco alcanza, se gasta de más, se reporta déficit y este se cubre con deuda.
Si hiciera falta algo, no nos olvidemos que ya existían unas pensiones a las cuales se denomina contributivas porque los beneficiarios de las mismas aportan durante su vida laboral para al final disfrutar de ellas, mismas que ya constituían una carga para el gobierno y desde hace muchos años se dijo que eran una bola de nieve porque la población se envejece y dura más años disfrutando de ellas después de jubilarse. Ahí están IMSS, ISSSTE y otras oficiales.
La suma de contributivas y del bienestar superará este año los dos billones 480 mil millones de pesos, ya que en el primer trimestre superaron los 619 mil 258 millones de pesos, de los cuales 619 mil 258 millones se fueron a las no contributivas, al dinero que se reparte gratis y merece el agradecimiento de quienes las reciben sin haber trabajado por ellas. El tema es que se incrementaron en 6.5 por ciento en relación al mismo periodo del año pasado y seguirán creciendo.
Igual sucede con el déficit público que, de acuerdo con Hacienda, creció al primer trimestre en 60.5 por ciento para superar los 207 mil millones de pesos, impulsado por caída de ingresos (PEMEX y CFE volvieron a perder) y un mayor gasto (2.6 por ciento), en tanto que los ingresos públicos retrocedieron 0.7 por ciento, donde los petroleros registraron una caída del 9.4 por ciento.
La deuda bruta total del sector público, que incluye al Gobierno federal, Pemex, CFE y la banca de desarrollo, ascendió a 20.1 billones de pesos en marzo de 2026, monto que equivale al 53.9 por ciento del PIB estimado por Hacienda para este año, según desglose del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
En contrapartida, la inversión en México muestra una tendencia de debilidad, con caídas consecutivas que anticipan una desaceleración económica, ya que datos del INEGI apuntan a una baja en la maquinaria y equipo, reflejando cautela empresarial, lo cual nos lleva a que todos apunten a un PIB menor al uno por ciento.
Los efectos en el empleo son claros, aunque se pretenda afirmar que México registró los “menores niveles de desocupación del mundo” contabilizando a empresas y personas de la economía informal y la subocupación. Los que saben dicen que los factores de este fenómeno son la inseguridad, la revisión del T-MEC, la incertidumbre comercial externa y el marco jurídico.
Eso dicen los números y analistas, aunque en la mañanera tengan otros datos, distintos a los traidores a la Patria como quien aquí teclea.
Don Enrique Sánchez Márquez, nos estamos viendo, si Dios quiere.