Imagina que desde tu nacimiento el gobierno ya te hubiera depositado mil dólares en una cuenta de inversión a tu nombre. No los puedes tocar hasta que tengas 18 años, pero para entonces, si el mercado accionario hace lo suyo como lo ha hecho históricamente, esos mil dólares podrían haberse convertido en varios miles más. Bienvenido al mundo de las Cuentas Trump.
Sí, es un nombre medio raro. Y de hecho empezó con otro igual de llamativo denominado “Money Accounts for Growth and Advancement”, que en español quiere decir, Cuentas de Dinero para el Crecimiento y el Avance. Antes de eso se llamaron “Invest America accounts”, pero finalmente las denominaron Trump accounts. Sea cual sea el nombre que prefieras, el fondo es el mismo, es decir, el gobierno de Estados Unidos deposita mil dólares en cuentas individuales de inversión para bebés nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028.
No hay requisitos de ingreso, siempre que el niño sea ciudadano estadounidense y al menos uno de los padres tenga número de Seguro Social. No importa si eres rico o no tienes un centavo, si tu bebé nació en ese rango de fechas y tiene los papeles en regla, el dinero es suyo.
¿Y qué pasa con ese dinero mientras el niño crece? Los fondos deben invertirse en fondos indexados diversificados de bajo costo del mercado accionario estadounidense, y no se pueden retirar hasta que el niño cumpla 18 años. Los impuestos sobre las ganancias se difieren hasta el momento del retiro. Es como una cuenta de retiro, pero pensada para que los jóvenes arranquen su vida adulta con un colchón financiero real.
Además del depósito inicial del gobierno, los familiares y otras personas pueden hacer aportaciones anuales a la cuenta, siempre que no excedan los 5,000 dólares al año en total. Y si tus papás no llegaron a tiempo para el bono de los mil dólares porque naciste antes de 2025, no todo está perdido pues los padres aún pueden abrir cuentas para menores de 18 años, aunque sin el depósito inicial del gobierno.
Y ya estamos a nada del lanzamiento oficial. El Departamento del Tesoro lanzó la app oficial de Trump Accounts para que los padres gestionen estas cuentas. Más de 4 millones de niños ya han sido inscritos en el programa, de acuerdo al IRS. Los depósitos iniciales comenzarán a activarse el 5 de julio de 2026, y las familias pueden registrarse en trumpaccounts.gov o presentando el Formulario IRS 4547 junto con su declaración de impuestos de 2025.
¿Funciona realmente este tipo de programa? La idea no es para nada nueva. Algunos estados como Connecticut y Colorado ya ofrecen programas similares de “baby bonds” para padres, y las Cuentas Trump, junto con un crédito fiscal por hijos más amplio incluido en el mismo paquete legislativo, podrían ayudar a muchas familias en diferentes niveles de ingreso.
Lo interesante del modelo es su simplicidad, toda vez que pide que los papás sepan de finanzas extremadamente complicadas, no exige que abran una corredora ni que elijan acciones. Solo obliga a que el dinero trabaje en fondos indexados, que históricamente superan a la mayoría de los administradores de inversión activos. Es educación financiera por diseño.
Ahora volteemos a ver a México. Mientras en Estados Unidos esta política fortalece aún más la cultura del ahorro, la inversión y el uso de herramientas tecnológicas para facilitar el acceso a beneficios e insertarse en el mundo del manejo de las finanzas personales, en México lo de siempre es ir contra la lógica económica, implementando medidas restrictivas para que los niños no consuman alimentos industrializados con exceso de azúcares, pues si las escuelas incluyeran en su plan de estudios la educación financiera y de inteligencia emocional, los propios escolares educarían sus bolsillos para consumir racionadamente y comprenderían la importancia de mantenerse sanos, moderando el consumo, apoyaríamos a la industria nacional de alimentos y de paso el mantenimiento y generación de empleos formales en el país.
En lugar de incorporar educación financiera o tecnológica al currículo escolar, en años recientes el debate educativo se ha centrado en incluir materias de propagandismo comunista rancio, como lo está haciendo el gobierno de la cuarta t y sus nefastos paridos aliados, que en lugar de enseñar retrasa, y alienta el adoctrinamiento de la bribonería social y deja atrás la cultura del esfuerzo y el mérito. Abandona también, por supuesto, la investigación, las ciencias, el uso y aplicación de la tecnología para el desarrollo educativo y profesional.
No, no es que el país no tenga herramientas, pues existe Cetes Directo, la plataforma gubernamental donde cualquier persona puede invertir desde 100 pesos en deuda del gobierno mexicano; hay apps de finanzas personales, blogs bancarios como el de BBVA México, y organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la educación financiera. El problema no es la oferta. Es que esas herramientas son prácticamente invisibles en el sistema educativo formal.
La educación financiera, bien orientada, necesariamente implica el uso de herramientas tecnológicas. En nuestra organización Kooltivo, digo nuestra, porque es una organización sin fines de lucro, creada para educar a toda persona que lo desee, incluyendo niñas y niños, en el uso ético de herramientas tecnológicas, enfocándonos en fomentar el uso profesional, la innovación y aplicación de herramientas tecnológicas para el desarrollo de ellos.
Los resultados de la última prueba PISA aplicada en 2022 son contundentes pues los resultados señalan que México se posicionó en el último lugar entre los 37 países miembros de la OCDE evaluados. Mientras que el promedio de la OCDE fue de 478 puntos, México alcanzó un promedio de 407.
Los detalles específicos son más preocupantes aún. En Matemáticas, México obtuvo 395 puntos, retrocediendo 14 puntos respecto a 2018, cuando había sacado 409. En Lectura alcanzó 415 puntos y en Ciencias 410. Y lo más alarmante es que la caída reciente en matemáticas revirtió prácticamente todos los avances logrados entre 2003 y 2009. Las puntuaciones regresaron a los niveles de hace dos décadas.
Dicho de otra manera, en matemáticas, México no perdió cinco o diez años. Perdió veinte.
Solo el 1% de los estudiantes en México obtuvo un puntaje de Nivel 5 o superior en Lectura, lo que indica capacidad para comprender textos complejos y abordar conceptos abstractos. En Ciencias, el 49% de los estudiantes alcanzó el Nivel 2 o más, comparado con el 76% del promedio de la OCDE.
¿Qué tiene que ver esto con las finanzas personales y la tecnología? Prácicamente todo. Un estudiante que no comprende lo que lee no puede entender un contrato, una cláusula de préstamo, las condiciones de una tarjeta de crédito ni las proyecciones de rendimiento de un fondo de inversión. Un estudiante que no maneja matemáticas básicas no puede calcular un interés compuesto, comparar tasas o proyectar cuánto crecerá su dinero en 10 años.
La UNESCO lo sabe. En su documento de propuestas para transformar la educación en México hacia el 2030, incluyó once impulsores de cambio. Entre ellos destacan la transformación digital con visión humanista para cerrar brechas tecnológicas, el impulso a la ciencia, la investigación y la innovación, y el aseguramiento del financiamiento educativo para cumplir con las metas del Estado mexicano. La organización también identificó algunos de los retos sistémicos más urgentes del país: el abandono escolar, la pérdida de aprendizajes, la violencia en las escuelas, la sobrecarga docente y la desigualdad de género en la educación. Una agenda larga, compleja, y que lleva demasiado tiempo esperando.
Cómo vemos el organismo está preocupado por las graves deficiencias en materia educativa que se han ido incrementando desde el 2018, como lo resalta en el rubro de pérdida de aprendizajes.
¿Qué podemos hacer?
No podemos esperar a que las políticas públicas se pongan al día. La buena noticia es que la educación financiera y tecnológica hoy es más accesible que nunca, con o sin que el gobierno la ponga en el salón de clases.
Plataformas como Cetes Directo permiten invertir con montos mínimos y son ideales para iniciarse. El blog de BBVA México explica en lenguaje simple conceptos como inflación, tasas de interés y ahorro. Hay podcasts, canales de YouTube y organizaciones de la sociedad civil, como Kooltivo, que trabajan para democratizar el acceso a estas herramientas para niñas, niños y jóvenes sin importar su nivel de ingreso.
La diferencia entre un joven que llega a los 25 años con noción de ahorro e inversión y uno que no tiene idea de cómo funciona el dinero no es un tema de suerte ni de familia rica. Es cuestión de exposición temprana a conceptos y herramientas que, hoy por hoy, están al alcance de cualquiera con un teléfono y conexión a internet.
Las Cuentas Trump son un experimento interesante de política pública. Pero incluso sin un programa gubernamental que te regale mil dólares al nacer, la diferencia más poderosa la sigues haciendo tú, aprendiendo a manejar lo que tienes.