Eduardo Sadot
La paraestatal Petróleos Mexicanos PEMEX, anunció una inversión de 93 mil millones de pesos entre 2026 y 2030 con el objetivo de reactivar la industria petroquímica del país.
Los mexicanos estamos acostumbrados a la narrativa de “el petróleo es de todos los mexicanos” México es un país rico por toda su riqueza natural y más, porque entre todo lo que tiene, tiene petróleo.
Hubo un gran mexicano el Ingeniero César Octavio Baptista Montes, que estudió la carrera de Químico en la universidad de Illinois, a su regreso en 1942 – pensemos que la expropiación petrolera se dio en 1938 – cuando la industria petrolera tenía escasos cuatro años de expropiada, no se extraían grandes cantidades de petróleo, y tampoco – como dijo por ahí el más grande ignorantes que ha tenido México – que extraer petróleo no se necesita gran ciencia, en 1937 antes de la expropiación petrolera la cifra de extracción petrolera de México era de 105 millones de barriles, aproximadamente 46.9 millones de metros cúbicos anuales, en 1938 bajó a 38.8 millones de barriles. Derivado del conflicto, las empresas petroleras por razones obvias no capacitaban y querían que los mexicanos supieran hacer desarrollar a su industria, los expertos se fueron del país.
Anterior a la expropiación en 1936 se funda el Instituto Politécnico Nacional, IPN para impulsar el desarrollo científico tecnológico de México, para cuando se funda Pemex en 1938 México aún no contaba con la cantidad de mexicanos preparados para desarrollarla.
El ingeniero César O Baptista participó en las reformas del artículo 27 Constitucional, adecuándola a las nuevas condiciones de la industria petrolera del país, hizo lo que no hizo para su desarrollo Venezuela, crear polos de distribución y desarrollo a lo largo y ancho del país para distribuir y compartir sus beneficios provocando inclusive la producción de fertilizantes a través del azufre que se obtiene en la extracción de petróleo, así Topolobampo impulso la región lagunera de Durango conocida como “LA LAguna”; Salamanca la región agrícola del bajío y los altos de Jalisco Aguascalientes y Zacatecas; Ciudad Madero Tamaulipas para el norte Tamaulipas, Nuevo León, san Luis Potosí, y Coahuila; Coatzacoalcos para Veracruz, Tabasco y Chiapas; Salina Cruz para Oaxaca, Guerrero y Puebla pero aún así, el beneficio de la industria petrolera no es tan grande como el beneficio que se obtiene con la petroquímica, para ser ilustrativos, no es igual vender el crudo que vender productos derivados incluso, permite ampliar la producción de nuevos productos e incrementar el empleo.
Ha habido muchos grandes talentos científicos mexicano algunos aún no reconocidos, Don César Baptista es uno de ellos como don Héctor Lara Sosa.
El futuro de México no está en el petróleo sino en los productos petroquímicos derivados, petroquímica básica y secundaria – por cierto ya legislada y regulada – por ello celebramos el impulso a la petroquímica que lleguen expertos a tomar decisiones, no titular a algún “cuate” de Ingeniero Agrónomo a los 59 años para que no dijeran que no estudió y nombrarlo en PEMEX, como hemos visto.
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