* El movimiento que hoy sacude a los mexicanos es similar al que promovió el Reich de los mil años, con un plus muy grave, la sociedad fuera de matrimonio con los barones de la droga, para determinar el contenido del comportamiento y docilidad de los gobernados. Pretenden gobernarnos como a sus mascotas, y ya es necesario que gritemos y actuemos por recuperar nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro
Gregorio Ortega Molina
Andrés Manuel superó a Narciso. Sólo gusta de verse en el espejo del poder, mientras que el mítico lo hizo al beber agua, de cuclillas o hincado. A fin de cuentas, considerarse lo más bello, lo mejor del mundo, también requiere de una mínima dosis de humildad, y es lo que falta a la deidad de la 4T.
¿Dónde la estructura ideológica de la renovación nacional, la propuesta del cambio para sustituir al proyecto de nación emanado en 1917 al presentarse la Constitución? Todo el entramado para conservar el poder, reposa en la exigencia de humillar –lo mismo a los políticos del pasado que al México bueno y sabio, que aprendió a tender la mano y esperar el pago puntual de su propina, para someter su libre albedrío vital y electoral a la voluntad del líder-, pues en más de una ocasión se dio al desvarío de llamarlos “mis mascotas”, y sí, para él eso son los que lo apoyan.
Si leemos la saga de novelas históricas de Santiago Posteguillo sobre la Roma de los césares, o a Petros Márkaris y su crítica social a lo que sucede en Grecia y en el mundo, o a Simone Weil y su anhelante búsqueda para consolidar su fe y montarla sobre el andamiaje de un comportamiento ético y moral intachable, podremos advertir que la evolución de los humanos, sin entramado ideológico, es inexistente, un discurso falaz que requiere de palabras cuyo significado, hoy, no aplica. La comunicación, el tiempo real, la IA, la globalización, cubrieron a la soberanía de un tul que deforma lo que significó.
Los nazis, que fueron bárbaros, asesinos y despiadados, se montaron sobre el hambre del pueblo alemán propiciada por la derrota y el armisticio de la Primera Guerra, y convocaron a la nación, a su nación, a ser el Reich de los mil años, la súper raza, a significarse como el destino del mundo. Así les fue.
El movimiento que hoy sacude a los mexicanos es similar, con un plus muy grave, la sociedad fuera de matrimonio con los barones de la droga, para determinar el contenido del comportamiento y docilidad de los gobernados. Pretenden gobernarnos como a sus mascotas, y ya es necesario que gritemos y actuemos por recuperar nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro.
@OrtegaGregorio