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La Costumbre del Poder: El ADN del delito político

* Es lo que sucede cuando lo procuración y administración de justicia se transforman en instrumento del poder, como sucedió en el caso del fiscal Gertz Manero con su cuñada, o la persecución verbal en contra de Felipe Calderón Hinojosa, al que se le atribuyen todos los males del presente, y lo hacen escudados en el humanismo mexicano, en la auto profecía de una transformación total a la pureza en la administración pública. ¿Existe? Lo advirtió Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui: la impunidad es el aceite que mueve los engranajes del sistema

Gregorio Ortega Molina

 

En el oficio de mandar, de ser el responsable del gobierno de una nación, sin exceso de poder no hay delito impune, para ello se crearon las instituciones de la República como contrapesos: el Congreso y el Poder Judicial Federal. Después llegaron los refuerzos.

Instituciones electorales independientes, y el INAI para asegurar que la sociedad pueda conocer de los pasos de los gobernantes en la administración de las finanzas públicas, en la procuración y administración de justicia, áreas de gobierno en las cuales se suceden las peores atrocidades, componendas. Corrupciones de altos vuelos. El ADN del delito político radica en las condiciones de impunidad que se crean para delinquir.

Medito en lo anterior cuando me encuentro con el texto de Irene Vallejo publicado en El País del domingo 28 de junio. Es revelador. Les comparto lo que contribuye a abrirnos los ojos y las entendederas.

“La experiencia histórica advierte que las sociedades obsesionadas por la vigilancia y las profecías autocumplidas suelen desarrollar una fe creciente en el control y la supervisión, antesala de las opresiones. Ahí palpita el desasosiego de la película Minority report. Dirigida por Steven Spielberg, que conecta la obra futurista de Philip K. Dick con el mito griego de Edipo. La empresa privada PreCrime, subcontratada por la policía, predice crímenes que todavía no han sucedido. De esa forma -asegura- se logra evitar los asesinatos. John Anderton jefe de PreCrime en Washington, es un exitoso agente, convencido de su misión. Las alarmas saltan cuando, un día, advierte que Anderton va a asesinar a un hombre… ¿Cree en el determinismo que defiende su empresa, o se sabe libre de no matar? ¿Cómo podemos defendernos si nos acusan de algo que aún no hemos hecho?”

Es lo que sucede cuando lo procuración y administración de justicia se transforman en instrumento del poder, como sucedió en el caso del fiscal Gertz Manero con su cuñada, o la persecución verbal en contra de Felipe Calderón Hinojosa, al que se le atribuyen todos los males del presente, y lo hacen escudados en el humanismo mexicano, en la auto profecía de una transformación total a la pureza en la administración pública. ¿Existe?

Lo advirtió Miguel de la Madrid a Carmen Aristegui: la impunidad es el aceite que mueve los engranajes del sistema.

@OrtegaGregorio

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