En la historia militar, los paracaidistas han constituido desde su bautismo de fuego durante la Segunda Guerra Mundial, tropas de elite que por medio de un entrenamiento riguroso así como de una capacidad táctica de alto impacto, han logrado y logran proezas extraordinarias. Sin embargo, no están exentos de un alto nivel de sacrificio, y la característica boina roja que es su emblema universal, representa la sangre derramada por las aerotropas en las diversas campañas a las que han concurrido.
Los referentes de los paracaidistas en la historia militar no son pocos, por mencionar a algunos destacan los Fallschirmjager alemanes que con un alto número de bajas se distinguieron en la Batalla de Creta, las afamadas Divisiones Aerotransportadas 101, apodada las “Screaming Eagles” y la 82 del Ejército Norteamericano que pelearon en el frente europeo, particularmente la 82 División en la Batalla de las Ardenas, así como los paracaidistas británicos en la fallida operación “Market Garden” en los Países Bajos. Entre los comandantes legendarios de paracaidistas, destaca el General del Ejército Vasili Filipovich Marguelov, Comandante de las Tropas Aerotransportadas del Ejército Rojo, quien desplegó el uso desde el aire de vehículos de combate y artillería autopropulsada. Hoy en el Ejército Ruso, las tropas Aerotransportadas constituyen un arma independiente.
La Revolución Mexicana supuso un momento de transformación para las operaciones militares. Surgieron el uso de armas y tácticas modernas, que desterraron las maniobras decimonónicas heredadas del viejo Ejército Federal. En este espacio se ha compartido con anterioridad, como Alvaro Obregón, con trincheras individuales, alambres de púas y nidos de ametralladoras destrozó a la caballería villista. La revolución en México, vio también surgir a la aviación militar, a los carros blindados e incluso la fabricación de novedosos tubos “lanza bombas”.
En 1942, México se unió al esfuerzo aliado en la Segunda Guerra Mundial, trás el hundimiento de tanqueros petroleros nacionales por submarinos alemanes en el Golfo de México. Mucho se especuló entonces sobre un posible ataque o incursión de tropas imperiales niponas en las costas del Pacífico mexicano, y en consecuencia se organizó el plan de defensa del país, lo cual resultó no sólo en la creación de las Regiones Militares en el Golfo y el Pacífico, en la implementación del Servicio Militar Nacional con los conscriptos, sino también en una modernización en el Ejército Mexicano y en su equipo. Pronto llegaron blindados, armamento ligero, piezas de artillería y aviones de combate. Para el final de la contienda, la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, combatió en Las Filipinas con el Escuadrón 201.
En este tenor, concluida la contienda en 1946 el General Urquizo, Secretario de la Defensa Nacional, ordenó la creación de la primera unidad de paracaidistas. En un inicio estuvieron adscritos a la Fuerza Aérea Mexicana, después al Cuerpo de Guardias Presidenciales y ahora al Ejército Mexicano, donde forman parte del núcleo de tropas selectas, tales como el Cuerpo de Fuerzas Especiales. Al igual que en todas las unidades de armas y servicios de DEFENSA, las mujeres están plenamente incorporadas a la Brigada de Fusileros Paracaidistas.
Entre los mandos destacados a lo largo de la historia de la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ejército Mexicano, se recuerda al General de División E.M. Delfino Mario Palmerín Cordero, fallecido el día de ayer. Palmerín nació en Monterrey en 1939 y sirvió por poco más de 49 años en las filas del Ejército Mexicano. Sobresalió como un soldado de excepción, de “fibra” como suele decirse en el argot castrense mexicano. No en vano, la Revista Militar “Armas” calificó en una entrevista a Palmerín Cordero como un “General de Leyenda”
El General Palmerín, ingresó en 1955 al Heróico Colegio Militar, donde destacó a lo largo de 3 años en el Cuadro de Honor, posteriormente alcanzó el primer lugar de su promoción en la Escuela Superior de Guerra. Fue el primer mexicano en recibir la boina verde de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, donde se perfeccionó como paracaidista en Fort Bragg y fue además profesor de español en la Academia Militar de West Point.
Fungió como Comandante del Cuerpo de Cadetes de su Alma Mater y estuvo al frente de mandos territoriales, de la Región Militar en Ixtepec, Oaxaca, de la hoy Escuela de Sargentos en Puebla y del Primer Cuerpo del Ejército. Se desempeñó a su vez como Subsecretario de la Defensa Nacional y Agregado Militar en Londres. Pasó a retiro en 2004, en esta honrosa situación, presidió la Asociación Nacional del Heroico Colegio Militar.
Sin embargo, Palmerín es recordado por su notable liderazgo a lo largo de los seis años que sirvió como Comandante del Cuerpo de Fusileros Paracaidistas. Desde ahí, imprimió orgullo, arrojo y espíritu de cuerpo a sus hombres, siendo siempre el primero en saltar. Diseñó el actual escudo de la Brigada, es autor del himno de los paracaidistas y propuso el uso de la boina roja para las aerotropas. Son muchas las anécdotas que dan cuenta de una personalidad excepcional, pero una dibuja su sentido de justicia y ascendencia entre sus hombres. En una ocasión un grupo de oficiales bajo su mando salieron francos a divertirse. Al llegar a un establecimiento, policías de la Ciudad de México los identificaron como militares y decidieron sacar raja del asunto, los rodearon, los golpearon y los encerraron. Como si lo anterior no fuera suficiente, les robaron sus pertenencias.
El General Palmerín al ser informado de lo acontecido, indignado al corroborar la vejación a sus subordinados, personalmente y de inmediato gestionó su liberación. Los policías entonces fueron obligados a devolver las pertenencias a los oficiales y además sancionados. En suma, Palmerín no ordenó arrestar a sus oficiales por verse inmiscuidos en un incidente con los policías, sino que al comprobar que los jóvenes militares fueron víctimas de un acto de abuso de autoridad y robo, reparó el agravio y apoyo a sus hombres, así era el General Delfino Mario Palmerín Cordero, nunca dejó solas a sus tropas y siempre fue ejemplo para ellas. Descanse en paz el General de leyenda.