Columna de opinión
COPPAL en ruta de ser Organización Mundial de Partidos
Eduardo Sadot
Eduardo Sadot
La reelección de Alejandro Moreno Cárdenas al frente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) representa mucho más que la continuidad de una dirigencia. También abre una oportunidad histórica para redefinir el papel de una institución que durante casi cinco décadas ha sido el principal espacio de diálogo entre partidos políticos de América Latina y el Caribe.
Sin embargo, el mundo de 2026 ya no es el de 1979, cuando nació la COPPPAL. Hoy los desafíos son globales. La migración, el crimen organizado transnacional, el terrorismo, la inteligencia artificial, la seguridad energética, el cambio climático, las pandemias y la defensa de la democracia no conocen fronteras ni distinguen continentes.
La COPPPAL ya ha dado los primeros pasos. Su acercamiento con las organizaciones de partidos políticos de Asia y África demuestra que existe interés por construir puentes entre regiones. Pero quizá ha llegado el momento de pensar con mayor audacia.
¿Por qué no impulsar la evolución de la COPPPAL hacia una auténtica Conferencia Mundial de Partidos Políticos?
No se trataría de sustituir a las organizaciones regionales existentes, sino de integrarlas en una gran plataforma permanente de diálogo político mundial. América Latina, África, Asia, Europa, América del Norte y Oceanía podrían converger en un espacio donde los partidos políticos —independientemente de su orientación ideológica— discutieran soluciones comunes a los grandes problemas de la humanidad y defensa de la democrácia.
Las Naciones Unidas reúnen a los gobiernos; los parlamentos cuentan con organismos internacionales; las ciudades tienen redes de cooperación; las universidades poseen asociaciones mundiales. Paradójicamente, los partidos políticos, que constituyen el vehículo esencial de la representación democrática, carecen de una organización verdaderamente universal.
La experiencia acumulada por la COPPPAL la coloca en una posición privilegiada para encabezar esa transformación.
Su historia, su prestigio y la capacidad de interlocución alcanzada durante décadas pueden convertirla en el punto de partida de un proyecto mucho más ambicioso.
La reelección de Alejandro Moreno no es solo el reconocimiento a su gestión. Puede ser el inicio de una nueva etapa.
Los grandes liderazgos no se distinguen solamente por administrar con eficacia las instituciones que reciben, sino por dejar instituciones más grandes que las que encontraron.
Quizá ha llegado el momento de que la COPPPAL deje de pensar únicamente en América Latina y el Caribe para comenzar a pensar en el mundo.
Ese sería un legado de dimensión histórica.
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