Manuel Zepeda Ramos.
Los estudiantes universitarios que estuvimos durante el movimiento estudiantil del 68, pronto cumpliremos los 80 años de edad.
De los múltiples destinos que surgieron de esa gran lucha histórica, me quedo con solo uno, tal vez minoritario: Decidimos devolverles a los mexicanos que no han podido acceder a la Educación Superior algo de lo mucho que aprendimos en el aula universitaria.
Formamos un grupo de 48 estudiantes y pasantes en el primer intento, de diversas disciplinas, escogimos a donde ir y nos lanzamos a la Sierra Madre de Chiapas, a un municipio que se llama El Porvenir, que está a 3,000 metros de altura.
Puedo decir que esa experiencia vivida y las que siguieron en el municipio y municipios aledaños en la Sierra Madre chiapaneca, nos ha marcado para toda la vida, nos ha blindado políticamente y nos ha dado un inmenso amor, eterno, por nuestra patria que es México.
Si desean conocer a detalle esta gran experiencia, que la califico de epopeya, pueden acceder a mi perfil. Alli escribí, hace algunos años, una serie de varios capítulos que denominé Nobel y Pobreza.
De la experiencia adquirida, fui invitado a la secretaria de obras públicas del gobierno federal en donde trabajé con varias decenas de ingenieros y arquitectos en cerca de 10 entidades federativas haciendo trabajo comunitario con la participación voluntaria de sus habitantes, dejando un antecedente de trabajo colectivo que les permitió desarrollar actividades productivas de importancia.
¿Por qué digo todo esto?
Creo que vamos a vivir tiempos difíciles. Es probable que llegue a faltar comida, sobre todo en las comunidades campesinas y en los habitantes de colonias urbanas depauperadas.
Es urgente que todas las Instituciones de Educación Superior de nuestro país desarrollen para mañana nuevos planes comunitarios de servicio social para ponerlos en práctica en pueblos rurales y colonias citadinas en malas condiciones. Es necesario y urgente una gran movilización de estudiantes universitarios en servicio social para que conozcan el país que vivimos.
Hay una condición, insoslayable:
No deberá salir ningún estudiante en servicio social en toda la nación mientras México no esté pacificado.
Este gran país no puede arriesgar a quienes habrán de construir al México Nuevo