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Grietas en el muro. Las turbulencias al interior de la 4T

POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.

 

La insistencia de Morena en la narrativa de unidad colisiona con los hechos. La Cuarta Transformación atraviesa una etapa de tensión interna, marcada por disputas territoriales, choques con aliados y un deterioro preocupante en la relación con la prensa crítica.

No es una crisis terminal, pero sí un momento definitorio para la coalición gobernante ya no que empieza a notarse que no es un bloque monolítico, sino un conjunto de facciones que empiezan a moverse con autonomía y cálculos estratégicos propios. Lo preocupante es que están perdiendo el miedo a confrontarse abiertamente entre sí. Las señales están ahí, dispersas en distintos estados, pero conectadas por el hilo en común

Baja California: el conflicto Bonilla–Marina del Pilar y la fractura con el PT

El choque entre Jaime Bonilla y Marina del Pilar no es un pleito local más. Es la evidencia de que el PT, aliado histórico de Morena, está dispuesto a desafiar abiertamente a gobernadores morenistas cuando sus liderazgos territoriales se sienten desplazados. La llamada a la “serenidad” que hizo la dirigencia nacional no resuelve nada. Si acaso es un intento de maquillaje a una disputa que ya escaló a acusaciones públicas, filtraciones y amenazas veladas.

Lo que ocurre en Baja California anticipa un escenario donde los aliados menores ya no aceptan disciplinarse. Y eso, en una coalición que depende de acuerdos territoriales para sostener su hegemonía, es un problema serio.

Oaxaca: el caso Alejandro Leyva y la narrativa oficial contra la prensa

El asesinato del periodista Alejandro Leyva, acompañado de la denuncia de su familia sobre la campaña de desprestigio que habría impulsado el gobernador Salomón Jara, coloca a la 4T en un terreno delicado. No se trata sólo de un crimen, que debe investigarse con rigor, sino del contexto local. Un mandatario que usa conferencias para denostar periodistas críticos, seguido de un homicidio que, aunque no se atribuya al gobierno, ocurre bajo una atmósfera de hostilidad en contra de la propia víctima.

La atracción del caso por la FGR es un intento de contención, pero el daño político ya está hecho. La 4T enfrenta un dilema complejo porque si no corrige el discurso contra la prensa, seguirá alimentando la percepción de que la crítica es “una acción enemiga”, y eso erosiona cualquier proyecto que se dice democrático.

San Luis Potosí: Morena y el Verde chocan por la regla antinepotismo

La declaración de Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, sobre la posibilidad de que Morena no vaya en alianza con el PVEM en San Luis Potosí revela otra grieta, la tensión entre principios y pragmatismo electoral.

La regla antinepotismo de Morena, que impide candidaturas de familiares de gobernantes en turno, choca directamente con la estrategia electoral del Verde de postular a la esposa del gobernador Ricardo Gallardo.

El mensaje es claro, Morena quiere demostrar que tiene límites éticos, pero el Verde quiere demostrar que tiene fuerza territorial. El resultado es un desacuerdo que, aunque se intente minimizar, muestra que la coalición 4T ya no funciona como un bloque disciplinado, sino como un conjunto de partidos que negocian desde posiciones de fuerza.

Tabasco: Javier May, Andy López Beltrán y la sombra de la sucesión

La negación de Javier May sobre una supuesta salida anticipada y la idea de que Andy López Beltrán podría sustituirlo es más que un rumor, es un síntoma de la sensibilidad extrema que existe alrededor de la influencia política de la familia López Obrador. Aunque Andy busque una diputación federal y se niegue cualquier intervención en la política estatal, la narrativa de “dinastía” ya está instalada en la conversación pública.

Tabasco es el estado simbólico del movimiento, y cualquier señal de disputa interna se amplifica. Si los rumores persisten, el desgaste no será sólo para May, sino para la imagen de la 4T como un proyecto que rechaza el nepotismo. La contradicción entre discurso y percepción es un riesgo que los jerarcas de la Cuarta Transformación no deben subestimar.

Un patrón común: la 4T ya no controla la narrativa de unidad

Los cuatro episodios comparten un elemento central, la dirigencia nacional aparece como espectadora, no como árbitro. Morena pide serenidad en Baja California, guarda silencio incómodo en Oaxaca, matiza el desacuerdo en San Luis Potosí y niega rumores en Tabasco. Pero en ninguno de los casos logra imponer una línea clara.

La coalición gobernante enfrenta los siguientes desafíos simultáneamente, lo que incrementa la complejidad de la situación. Las facciones internas ya no se están subordinando de manera automáticamente. Gobernadores, exgobernadores, liderazgos locales y aliados menores están actuando con autonomía, incluso con rebeldía.

El deterioro de la relación con la prensa crítica adquiere una dimensión peligros con el caso Oaxaca. El mal manejo del gobernador Jara podría ser un punto de inflexión porque la narrativa de confrontación ya no es sólo retórica, sino un riesgo político y reputacional.

En la dimensión de la ética política crece la tensión entre principios y pragmatismo. La regla antinepotismo y la presencia política activa de la familia López Obrador están generando contradicciones que la oposición explota con facilidad.

La pregunta de fondo: ¿puede la 4T mantener cohesión sin perder control?

La 4T llegó al poder con una narrativa de movimiento histórico, con una dimensión ético – moral que apeló a millones de votantes en 2018. Pero gobernar implica administrar intereses, ambiciones y territorios. Y en esa administración, las fisuras son inevitables. Lo relevante no es que existan, sino cómo se gestionan.

El riesgo estratégico para el movimiento, de no corregir el rumbo, es que las tensiones locales pueden convertirse en conflictos nacionales. En ese contexto, la oposición no necesita construir grandes estrategias, le basta con amplificar las contradicciones internas.

La 4T aún tiene margen para recomponer. Pero ese margen se reduce cada vez que un gobernador amenaza o denigra a un periodista, cada vez que un aliado desafía las reglas internas porque sus intereses no son tomados en cuenta, cada vez que un rumor sobre sucesión se vuelve tendencia.

La pregunta no es si la 4T está fracturada. La pregunta es si existen las condiciones y la destreza política suficiente para componer esas fracturas antes de que se conviertan en grietas irreversibles.

 

SAGRADAS ESCRITURAS: 1 Reyes 3:9-10

Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.

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