Columna de opinión
Océano de noche y tormenta
Luis Farías Mackey
Luis Farías Mackey
El oleaje juega con la nave como el gato con el ratón, las jarcias están rota e inservibles, el velamen hecho jirones, hacemos agua y el timón hace tiempo se perdió en las profundidades del infinito ponto.
La presidente da tumbos contra las paredes de su laberinto que oscila en permanente terremoto y derrumbe. No hay semana que sea arrasada por coyunturas que les son ajenas y contrarias: cuando no es Andy y sus berrinches, es Trump y sus piropos envenenados; cuando no son Noroña o Macedonio, son Adán, Cháves o Alcalde; cuando no es Jesús Ramírez, son Nahle, Layda o José Ramón el vacacionista. Rosa Icela hace palidecer a la nada, los ministros del acordeón no hay ocasión que no hagan ostentación de su estulticia; la Montiel y su Sancha Citlalli rebozan el caldero en el que preparan un aquelarre morenista de proporciones apocalípticas; López, en una más de sus proverbiales traiciones, no salió en su defensa, pero sí en su contra. Hasta Rocha Moya se sintió con arrestos para picarle los ojos.
Y mientras los motines morenos ocupan todo su tiempo y atención, los mexicanos no vemos rumbo: México va al garete mientras el horizonte se viste de tormentas.
Pero Sheinbaum prefiere pelearse con Riva Palacio, García Soto, García Luna o Fernández Menéndez, ¿para qué intentar gobernar lo ingobernable?
El bastón de mando fue uno de pastorcita de la borregada propia e irredenta, no de estadista con posibilidad de futuro.
Algunos escriben Ilíadas sobre ella (Zepeda Patterson) donde solo hay supervivencia que se arrastra entre la suerte y la chiripa, y las malas consciencias, haberes y cobardías de sus compañeros y enemigos dentro de su movimiento.
No deja de ser paradójico, oposiciones fuera de sus filas no tiene, pero las guindas le sobran para hacerle imposible todo intento de gobierno; vive a la deriva, va vapuleada y a la defensiva, mejor dicho, la llevan vapuleada como frijol en olla, no va por voluntad ni fuerza motriz propias; sus distractores la distraen más a ella de sus obligaciones políticas y constitucionales de gobernar, que a sus destinatarios para no poner atención en el rosario de los descalabros de su gobernación. Aparentemente tiene todo el poder, pero en realidad su poder va en camino a serlo sobre un madero de naufragio perdido en lo infinito de un océano de noche y tormenta.
Más columnas de Luis Farías Mackey
Luis Farías Mackey
Pequeñas y mudas declaraciones de guerra
Luis Farías Mackey A nivel global se reproducen fenómenos de vioencia y reclamo diversos. No específicamente sobre esta novedad, Hanz Magnus…
Leer columna →
Luis Farías Mackey
Desvergonzado
Luis Farías Mackey La vergüenza responde a un orden social asumido que se reconoce quebrantado y al cual se reintegra por…
Leer columna →
Luis Farías Mackey
Pobres Robertos
Luis Farías Mackey La madre regañó al joven, lo que ya venía siendo casi un mantra: “enderézate niño, ¡no camines jorobado!”…
Leer columna →
Luis Farías Mackey
Democracia carcelaria
Luis Farías Mackey El gran Salvador Camarena escribió ayer sobre la contradicción de construir más penales cuando la violencia cesa, los…
Leer columna →