Corre, lee y dile
Germán Martínez Aceves
No es una portada común. No tiene título del libro. Más bien es una imagen impactante con la fuerza y profundidad que dan los tonos grises. En un hueco de un lienzo roto atisba el rostro bello de una mujer, de perfil nos mira con suspicacia. La primera impresión pareciera un dibujo a lápiz. No lo es. Se trata de una fotografía que va más allá de la toma convencional, es Más que un retrato.
La obra es de Alberto Tovalín, fotógrafo que ha hecho de la vida una alegoría de la felicidad, del gozo y del placer que comparte con familiares, amigos y personajes diversos que atrapa en imágenes y que ahora se dio a la tarea de reunir y ofrecer un catálogo de celebridades captadas por el ojo de un artista de la lente.
Tovalín es lingüista y fotógrafo por vocación. A lo largo de su trayectoria se ha caracterizado por editar y coordinar proyectos editoriales de artistas de la imagen como Joaquín Santamaría, Nacho López, Héctor Xavier, Librado García Smarth, Miguel Covarrubias, Rafael López Castro y muchos más.
Como fotógrafo su trabajo se ha reflejado en las revistas Cuartoscuro, PhotoMetro, L’agenda de la imatge, y en las editoriales Anagrama, Fondo de Cultura Económica y la Editorial de la Universidad Veracruzana. Sus fotografías también se han publicado en los libros Ah tun, Señor de la Piedra. Homenaje a Román Piña Chan y Los Conjurados, 51 escritores mexicanos.
Ahora, con el apoyo de Parametría, Red Explorer, Mar Adentro, La Posta y la Editorial de la UV, nos ofrece un conjunto de fotografías de 165 personajes que ha captado con su cámara Mamilla que no son retratos convencionales si no imágenes que son Más que un retrato.
Como escribe Adriana Konzevik, historiadora y fundadora de la revista Alquimia:
“Es un compendio lúdico y profundo que retrata la trayectoria y la vida de Alberto Tovalín. Es un homenaje a sus querencias, a sus amores y a sus momentos entrañables.
Es un compendio caprichoso de un nutrido grupo de artistas, pintores, fotógrafos, diseñadores, editores, bailarines actores, intelectuales y escritores que han tejido y siguen tejiendo la historia cultural contemporánea de México”.
La fotografía que abre la galería de imágenes es una evocación familiar: mujeres jóvenes con vestimenta de los 50 que juguetonamente se tapan el rostro. Es el gusto por captar y volver perenne los momentos de convivencia agradable.
Hoy que con facilidad tomamos imágenes con celular a la menor provocación, mirar el trabajo de Alberto Tovalín a través de la lente nos remite a los fundamentos de la fotografía, a la sensibilidad del que toma la foto, el buen ojo para captar el momento, el importante conocimiento del juego y uso de la luz, el uso de rollos, velocidades y oberturas y la magia del trabajo del revelado que logra resultados notables convertidos en arte.
Laura González Flores, historiadora de la fotografía mexicana, escribe en la presentación: “Tovalín trabaja por metonimia, mostrándonos una parte de la persona como si estuviéramos en una fase de su transitar por la vida, como un cuerpo celeste en el universo. Sus imágenes parecen reiterar la potencia instantánea de la fotografía de extraer un instante -una “toma”- del devenir continuo de la existencia”.

Más que un retrato es una historia personal que nos comparte Alberto Tovalín en la que va en prenda sus admiraciones, su amistad, su cariño y sus quereres. Es una selección de casi 40 años de andar con la cámara haciendo registros y composiciones creativas visualmente logradas en segundos e inmortalizadas en fotografías.
Hay imágenes icónicas como el retrato de Sergio Pitol feliz, pleno, sentado, descansando su brazo izquierdo en un bastón y su mano derecha acariciando una gallina de barro; José Luis Rivas y Fernando Savater, espalda con espalda, alegres, tranquilos y tropicales; Carlos Monsiváis durmiendo tal vez en el sueño que venera los rituales del caos; Carlos Jurado, fotaza a caballo de espadas; José Luis Cuevas y su eterno aire de dandy; Abraham Oceransky y su mirada a Alejandra Bogue; la pose cautivadora de Fernanda Monterde; la dicha natural de María Baranda; la seriedad chejoviana de Juan Villoro; Francisco Toledo con Elisa Ramírez, de las pocas imágenes donde se ve al gran pintor oaxaqueño en la plenitud de la sonrisa; la placidez de su gran amigo y maestro José Antonio Rodríguez; la tranquilidad de Myriam Moscona; la familiaridad de David Maawad y Elena Poniatowska; el exceso de La virgen del atascón y así, página a página, cuadro a cuadro nos encontraremos expresiones captadas en close ups, en contrapicadas, en composiciones oníricas, en atmósferas con cuerpo y alma retratadas con la contundencia del blanco y negro donde se perciben historias y sensibilidades que son Más que un retrato.
Más que un retrato de Alberto Tovalín, es una coedición de Parametría, Red Explorer, Mar Adentro, La Posta y la Editorial de la Universidad Veracruzana.
Para conseguir este libro consulta: