Corre, lee y dile
Germán Martínez Aceves
La calle de Enríquez, en el centro de Xalapa, es un universo de múltiples escenarios con una variedad infinita de personajes que transitan, compran, venden, esperan el transporte colectivo, toman café, cantan, bailan, hacen malabares, juegan con sus ilusiones en la Lotería Nacional, se sientan en las bancas improvisadas entre la escandalera del tráfico. Todo es un vaivén urbano colectivo y a la vez un manojo de soledades.
En un muro pequeño que es la pared lateral de una rosticería pegada a una sucursal bancaria, hay “Un túnel del tiempo” que con sus círculos ondulantes conducen a la misma calle de Enríquez, pero tal vez cien años atrás, apacible, con pocos transeúntes, en tono de verdes que invitan a traspasar y encontrarse con esa época perdida.
La obra hiperrealista es de Emmanuel Cruz (Xalapa 1980-2016) artista egresado de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana que a través de sus lienzos y murales captó rostros de infantes, de mujeres y de hombres del pueblo en atmósferas oníricas que marcan su impronta en la ciudad.
La muerte es tan sorpresiva como encontrarse un túnel del tiempo en pleno centro xalapeño. A Emmanuel le llegó de manera prematura cuando su producción era vasta. A manera de homenaje su familia, sus amigos y algunos críticos se reunieron para crear una publicación en homenaje al pintor de sueños. El resultado: Emmanuel Cruz. Un artista nuestro que sale a la luz bajo el sello de la Editorial de la Universidad Veracruzana.
En estudio, en talleres, en el barrio, en los mercados o a ras de banqueta, el joven pintor xalapeño dejó plasmada su obra impregnada de sueños y realidades, de colores o de tintas en tonos de grises que ahora forman parte del paisaje urbano de Xalapa, de la Ciudad de México y de distintas ciudades nacionales y del extranjero.
La obra de Emmanuel Cruz es representativa por su calidad artística, por su propuesta plástica, por su interpretación de lo sagrado y por su contenido social que encuentra su identidad y sensibilidad en las raíces más profundas de Veracruz.
El libro fue coordinado por Xavier Bermúdez y diseñado por Wilbert Arreola es un lienzo pictórico combinado de fotografías de Mario Ocádiz y una gama amplia de textos. Aquí una muestra representativa que inicia con el hijo de Isaí Emmanuel Cruz Vázquez: “El arte para Emmanuel Cruz es un vehículo para imaginar y mostrar formas justas para la vida humana, así como para recuperar la memoria histórica”.
“Emmanuel Cruz fue un artista completo y complejo. Egresado de nuestras aulas tomó un camino social, es decir, no fue el tipo de artista ensimismado, su manera de interiorizar el arte era sacándolo a las calles”: Martín Aguilar Sánchez, rector de la UV.
“Sabemos que su técnica pictórica, su dibujo y aplicación de color se inscriben del mejor modo en la figuración, en el realismo y en el hiperrealismo; en su obra mural sí, pero sobre todo en su obra de caballete, lo que se entiende si comparamos la complejidad que uno y otro caso representan”: José Manuel Morelos, director del Instituto de Artes Plásticas.

“Además de crear comunidad, la obra pública de Emmanuel Cruz se sustrajo a las modas, a las tendencias, y actuó como dispositivo decolonial”, Omar Gasca, artista, crítico de arte y maestro.
“Más allá de las diferencias técnicas, estilísticas y conceptuales, el mensaje central de esta obra es el proceso de liberación del individuo de sus ataduras mentales e ideológicas, para enlazarse con el cosmos y asumirse elemento de una continuidad y una comunidad”: José Homero, poeta y periodista cultural.
“Emmanuel Cruz pinta mujeres de rostros blancos, impávidos, en estado de trance. El dolor transita por sus cuerpos como elemento de redención religiosa”: Nuria Sadurni, historiadora del arte.
“La pintura de Emmanuel Cruz se caracteriza por una notable sensibilidad y un interés por establecer una comunicación eficaz con los espectadores”: Carlomagno Sol Tlachi, investigador y académico.
“Emmanuel transmutó, como muchos de sus personajes lo hacen en los cuadros, es una idea abstracta. La fatalidad lo llevó a la posibilidad”: Josué Martínez, curador y gestor cultural.
“La última pincelada me la dedicó a mí, con ese amor que perdura en el Aleph (el comienzo, la unidad, el uno, la fuerza, la conexión entre lo infinito y lo humano): Aleph Cruz Vázquez, hijo de Emmanuel.
La obra de Emmanuel Cruz y el libro dedicado a él son representaciones del amor a la familia, a los amigos, a Xalapa y al arte pictórico. Es historia y memoria. Es sensibilidad y belleza. Es realidad y sueño. Es el pasado, el aquí y ahora. Es inmortalidad.
Emmanuel Cruz. Un artista nuestro es de la Editorial de la Universidad Veracruzana, 180 páginas, 2026. Para obtener este libro consulta: