NEMESIS
Fernando Meraz Mejorado
Mañana, cuando la voz de la presidente Sheinbaum resuene en cada rincón, México no será un solo auditorio. Será uno de millones de miradas, millones de historias, millones de esperanzas y millones de recelos.
Será el campo donde se encuentren la promesa y la realidad. El país que escucha es maduro, ha vivido mucho, ha sufrido y ha resistido mucho. No pide milagros. Pide verdad, claridad, rumbo. Y sobre todo, pide que lo que se diga se parezca a lo que se vive. Que el informe no sea solo un discurso desde el poder, sino un espejo donde México pueda reconocerse. Porque al final, lo que México escuchará no es solo lo que se dice, sino lo que se cumple. Y lo que juzgará no son las palabras, sino el camino que esas palabras ayudan a trazar para todos.–oOo–9
Por otro lado, el México que escucha es el de una nación que busca su rumbo entre dos formas de entender la patria.
Por un lado, la idea de un pueblo soberano que recupera lo suyo y avanza unido. Por otro, la convicción de que la verdadera grandeza de México reside en su diversidad, en su capacidad de dialogar, en que nadie sea silenciado. Es un país que se pregunta: ¿qué significa ser mexicano hoy? ¿Es estar de acuerdo con todo, o es respetarse aun en el desacuerdo? ¿Es obedecer, o es participar?
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Esas preguntas no están dichas en voz alta, pero laten en cada corazón que sintonizará el mensaje. No se trata solo de aprobar o desaprobar un gobierno. Se trata de reconocer qué clase de país estamos construyendo entre todos.