Columna de opinión
¡Yo acuso! A Andrés Manuel López Obrador
Eduardo Sadot
Eduardo Sadot
¡Yo acuso! A López Obrador de dividir a los mexicanos y convertir la confrontación en instrumento político, presentando la crítica como enemistad con el pueblo. ¡Yo acuso! A López, De prometer un sistema de salud como el de Dinamarca y dejar sin respuesta a enfermos que padecieron desabasto. En 2022, el IMSS acumuló 12.5 millones de recetas no surtidas efectivamente, según la Radiografía del desabasto de medicamentos en México. ¡Yo te acuso! De impulsar la política de «abrazos, no balazos» sin proteger a los mexicanos de la violencia.
Porque entre el 1 de diciembre de 2018 y el 30 de septiembre de 2024 se contabilizaron 196,442 víctimas de homicidio doloso. ¡Yo acuso! A López Obrador de impulsar el Tren Maya sin conceder suficiente peso a las advertencias ambientales sobre la selva y los sistemas acuíferos subterráneos de Yucatán. La Auditoría Superior de la Federación documentó observaciones y especialistas alertaron sobre posibles afectaciones a cavernas y acuíferos. Ninguna obra justifica comprometer un patrimonio natural irremplazable. ¡Yo acuso! A Obrador de concentrar decisiones en su persona y anteponer la voluntad presidencial a los diagnósticos técnicos y a la deliberación institucional.
¡Yo acuso! De dejar sin respuesta satisfactoria los cuestionamientos sobre posibles irregularidades relacionadas con su entorno familiar. ¡Yo te acuso Andrés! De cancelar el aeropuerto de Texcoco y comprometer recursos públicos en una decisión de consecuencias económicas discutidas. La Auditoría Superior de la Federación estimó en 113,327.7 millones de pesos los costos de inversión y terminación anticipada de contratos al cierre de 2019. ¡Yo te acuso! De debilitar contrapesos y promover una reforma judicial que abrió interrogantes sobre la profesionalización y la independencia de los juzgadores. La elección popular no garantiza por sí sola preparación, imparcialidad ni autonomía. La justicia necesita conocimientos, experiencia y libertad frente al poder. ¿Quién vigila al poder cuando este influye en las instituciones que deberían vigilarlo?
Cuando el gobierno se convierte en juez y parte, la rendición de cuentas corre el riesgo de convertirse en simulación. Por eso, ¡yo te acuso! De contribuir a una deriva autoritaria al concentrar decisiones y debilitar controles democráticos. ¡Yo te acuso! De tolerar, por acción u omisión, conductas cuestionables de familiares y personas cercanas a ti, sobre las que la sociedad merece explicaciones e investigaciones independientes. ¡te Acuso! de complicidad tolerando el enriquecimiento de tu familia. ¡Te acuso! de desviar el presupuesto de mantenimiento en general y en particular el de bacheo y señalamiento vial en particular en todo el país más lo que se acumule en el curso de investigaciones.
¡Yo te acuso! De no haber despejado de manera convincente los cuestionamientos sobre posibles vínculos o acuerdos con la delincuencia organizada. Pongo como testigos a las familias de funcionarios asesinados por conocer presuntamente actos delictivos que fueron convenientemente acallados, a los deudos de periodistas y defensores de derechos humanos asesinados durante tu mandato, a los familiares de quienes perdieron seres queridos durante la pandemia, a los padres de niños con cáncer y a los enfermos cuyos tratamientos se retrasaron.
¡Yo acuso! A López Obrador de confundir perversamente voluntad presidencial con razón de Estado, propaganda con resultados y lealtad con capacidad profesional. Y también te acuso de exhibir prioridades que merecen una explicación pública. En 2026, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro entrega un apoyo mensual de 9,582.47 pesos a jóvenes que no estudian ni trabajan y participan en capacitación laboral; mientras tanto, la remuneración mensual de referencia para un médico general que se ha señalado en tabulador y es de 9,751.80 pesos brutos.
La diferencia es de apenas 169.33 pesos al mes. No cuestiono que se apoye a los jóvenes ni que se les brinden oportunidades; cuestiono el ¿qué reconocimiento económico? recibe quien estudió, se preparó y asume la responsabilidad de atender la salud y que el promedio – que tu ni volviendo a nacer obtendrías – superior a 9.5 y diez se exige y deberá seguir exigiéndose para estudiar medicina, porque muchas veces, la vida de los mexicanos depende de ellos. Capacitarse y trabajar merece apoyo a la excelencia, pero también debe reconocerse el conocimiento profesional, la responsabilidad y el servicio público. ¿Qué mensaje envía el Estado cuando la ayuda mensual a un aprendiz prácticamente iguala el sueldo de referencia de un médico general?
El problema no es enfrentar a jóvenes con médicos, sino exigir una política presupuestaria que valore a ambos y no sacrifique la dignidad de los trabajadores de la salud.
¡Yo te acuso! De haber convertido los programas sociales en uno de los principales instrumentos políticos de tu gobierno sin disipar las dudas sobre su utilización electoral. Si había corrupción, debía probarse; si era necesario transformar instituciones, debían ofrecerse alternativas eficaces. No pretendo sentenciarte porque no es mi facultad, pero exijo investigaciones independientes con escrutinio ciudadano y fincarte responsabilidades cuando se acrediten. Yo sí pido que se te otorgue a ti a tu familia y a tus cómplices, un juicio justo, con jueces capaces, imparciales e independientes, no subordinados ni incondicionales del poder.
La justicia no puede ser instrumento de venganza ni escudo de protección. Que se investiguen los hechos y se determinen las responsabilidades que legalmente te correspondan, incluso ante acusaciones de posibles violaciones graves de derechos humanos, sin anticipar culpabilidades ni sustituir los tipos penales por calificativos políticos.
¡Yo acuso a Obrador! Porque el poder implica responsabilidad, ninguna voluntad presidencial está por encima de la ley y ninguna promesa vale más que la vida y la dignidad de los mexicanos. La historia debe juzgar los discursos, los resultados, las mentiras, los robos y las traiciones cuando se acrediten, así como sus consecuencias. La democracia exige instituciones que investiguen al presidente con absoluta independencia.
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