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Columna de opinión

La inclusión financiera en México: un primer paso

Norberto Maldonado

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Norberto Maldonado
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México tiene una economía cada vez más digital, pero millones de personas siguen fuera del sistema financiero. Los bancos ya ofrecen herramientas para pagar, cobrar y ahorrar desde el celular. La nueva Ley de Economía Digital busca que más gente las use.

Pero ¿qué tan seguro es el sistema? ¿Quién se beneficia? ¿Y qué falta para que llegue a todos?

Los bancos apuestan siempre por la tecnología. Imagina que un banco en México garantiza, con tecnología, un pago a un proveedor en cualquier parte del mundo, en la moneda y la hora acordadas. Verifica que quien recibe es quien dice ser. Incluso evalúa si una persona califica para un crédito, sin importar dónde viva.

Esa misma infraestructura mueve nuestras compras cotidianas. Los boletos de un concierto, sí, pero también los taquitos de carnitas y el refresco de la mañana. Transferencias y préstamos corren sobre sistemas de manejo de datos y seguridad de alto nivel.

Los bancos invierten en blindaje contra ataques cibernéticos y en inteligencia artificial para detectar fraudes y lavado de dinero.

El sector opera bajo normas internacionales que México ha incorporado a su regulación.

Las recomendaciones del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional, o FATF) exigen conocer bien al cliente (KYC) y vigilar transacciones sospechosas.
Los Acuerdos de Basilea III buscan un sistema más estable, con mayor solvencia, liquidez y gestión de riesgos.

Ahora bien, que el banco proteja nuestra información no significa que estemos blindados contra las estafas.

El banco detecta patrones de consumo. Si aparece una compra en Costa Rica y nunca hemos estado allí, la alerta se activa y puede bloquear el cargo.

Lo que no puede impedir es que nos engañen. Llamadas y mensajes falsos nos piden datos y cuentas, y ahí el eslabón débil somos nosotros.

Al bancarizarte podras tener una cuenta y una app bancaria facilita pagos, cobros, transferencias y retiros. También abre la puerta al crédito.

Además, el historial de comportamiento te permite aprovechar ofertas. Y para quien ahorra, hay herramientas para apartar ingresos y ganar recompensas por mantener un saldo.

El reto: ahorrar es una prioridad, no una realidad Un estudio de Research Land, publicado por El Economista, lo muestra con claridad. Para 81% de los mexicanos el ahorro es una prioridad. Solo 42% logra hacerlo de manera constante.

El estudio señala que el problema está en cómo se organizan las finanzas. El ahorro suele quedar al final de la lista, con lo que sobra de la quincena.

La Ley de Economía Digital fue aprobada por la Cámara de Diputados el 6 de octubre. Ahora está pendiente de aprobación en el Senado.

La ley busca impulsar los pagos con tarjetas, códigos QR, transferencias SPEI y CoDi. Con ello se espera fomentar la inclusión financiera, facilitar el crédito a MiPyMEs y formalizar comercios.
Los obstáculos

La oposición ha advertido de costos para los pequeños comercios y de exclusión para quienes no tienen internet.

México aún carece de infraestructura suficiente en telecomunicaciones. Además, el alto costo del espectro radioeléctrico deja poco margen de inversión a los concesionarios.

Aun así, la inclusión financiera puede llegar a las zonas metropolitanas, donde hay miles de pequeños negocios y expendios que abastecen colonias enteras. Ahí, formalizar los pagos puede dinamizar el comercio y la economía local.

La tecnología bancaria ya permite pagar, ahorrar y acceder a crédito con seguridad. Pero ninguna tecnología nos protege del engaño. La educación financiera es tan importante como el blindaje digital.

El ahorro sigue siendo la gran deuda. Querer ahorrar no basta si no hay un hábito ni un ingreso que lo permita.

La Ley de Economía Digital es un primer paso para sumar más personas al sistema financiero. Su éxito dependerá de la conectividad, del costo para los comercios pequeños y de que nadie quede fuera.

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