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Columna de opinión

No fueron los profesores ni los estudiantes

Rodolfo González Fernández

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Rodolfo González Fernández
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ÍNDICE POLÍTICO 09

Por Rodolfo González Fernández

 

La violencia ocurrida en Francia el pasado fin de semana no fue cometida por los profesores ni por los estudiantes franceses, quienes le reclaman al gobierno y al Estado detener el deterioro de la educación. Quieren más profesores, mejor equipamiento en las escuelas del nivel superior, mejoras salariales y más becas; en suma, piden atención y más presupuesto.

Los videos de la barbarie, que circularon desde el mismo sábado 17, muestran a dos grupos distintos formando una sola masa: uno, gente enmascarada, la del “bloque negro”, armada y capacitada para atacar y destruir; el otro, jóvenes observando, azorados y sin participar en el vandalismo, porque ellos ya habían concluido la manifestación pacífica donde expresaron su legítimo reclamo de mejoras sustanciales en el sistema educativo y en especial en las universidades públicas francesas.

Los videos y algunas fotografías dan cuenta de que la furia no se veía espontánea; parecía responder a una coordinación para el saqueo, la destrucción y el ataque sistemático tanto a policías como a centros comerciales, tiendas de artículos de alta gama y quioscos de venta de periódicos y revistas. También mostraron la falta de control e ineficacia en la actuación de la autoridad.

Asimismo, exhibieron deficiencias serias en el trabajo de inteligencia policiaca y política, responsabilidad a cargo del Ministerio del Interior, cuyas áreas se vieron rebasadas en todas las grandes ciudades donde hubo protestas y actos vandálicos.

Las estimaciones y previsiones de las áreas de seguridad se quedaron sumamente cortas, porque en París habían calculado la participación de 100 mil manifestantes. Después refirieron cerca de medio millón de asistentes solo en la capital y más de 800 mil entre las siete ciudades grandes con registro de disturbios, incluida París.

En su condena a la inusual violencia desatada metódicamente, el presidente Emmanuel Macron responsabilizó a “grupúsculos de extrema izquierda”.

Pareciera que no quiso ir más allá y señalar la posible injerencia internacional. Se sabe que un caos de esas dimensiones requiere preparación y coordinación, estrategia y financiamiento. Los enmascarados se movieron con tanta seguridad e impunidad que anularon e hicieron correr a la policía hasta quedarse con el control de las calles.

La terrible mezcla frente al mandatario francés y su gobierno es sumamente complicada. A la falta de credibilidad de la población en las instituciones gubernamentales, que ha conducido en varios momentos al desafío, se agrega la muy complicada situación financiera de la segunda mayor economía de la Unión Europea, porque no tiene de dónde sacar más recursos. Y está el ingrediente de la posición francesa ante la invasión de Rusia a Ucrania.

Al reclamo de los profesores y los estudiantes universitarios, que piden frenar y revertir “el abandono de la educación”, se suman el de los chalecos amarillos por la “recuperación del poder adquisitivo” y el de los sindicatos de funcionarios en la búsqueda de mejores salarios y de mayor inversión en el sector público.

En tanto en las ciudades grandes jóvenes descendientes de migrantes han mostrado su inconformidad porque organizaciones y grupos de derecha los responsabilizan por el aumento de la delincuencia y han querido imponer restricciones que afectan directamente a las comunidades musulmanas.

La situación densa ha creado la oportunidad para que los partidos políticos opositores ataquen a Macron y se convierte en un factor para debilitarlo más a él y a su partido con miras a las elecciones de 2027.

Un muerto, un joven al que un explosivo le voló la mano, dos mil 400 detenidos, millones de euros en daños y robos a establecimientos. ¿Quién pagará todo eso?

¿Y si le repitieran la dosis de violencia buscando que primero endurezca la actuación de la fuerza policiaca y, en un caso extremo, tenga que evaluar que el ejército salga a la calle a contener los saqueos y el vandalismo? Por lo pronto ya se han decretado toques de queda es sitios específicos y en horarios nocturnos.

El contexto internacional también corre en su contra por la posición asumida por su gobierno en torno a Ucrania e Irán.

Se puede esperar que los gobiernos en general estén tomando nota de lo que está sucediendo en Francia, España, Italia y… en Jalisco, Michoacán y Morelos, entre otros estados de México. A menos que se considere que todo está bajo control, que las elecciones en Estados Unidos no pueden alterar más la estabilidad social del país y la evolución del proceso electoral mexicano, y que tampoco puede darse una acción coordinada por las derechas, los centros o las izquierdas que ponga a los enmascarados de negro a dar lecciones de poder y de destrucción.

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