Publicidad
← Portada

Columna de opinión

Trump perdedor electoral

Joél Hernández Santiago

1 visitas
Joel Hernández Santiago
Publicidad

Joel Hernández Santiago

 

Donald J. Trump, el presidente republicano-ultraderechista de Estados Unidos, está urgido de golpes de efecto para acumular fuerzas con rumbo a las elecciones estadounidenses del martes 3 de noviembre de 2026. Hace ruido mundial porque sabe que al interior de su país no las tiene todas consigo.

Las elecciones de medio término se llaman así porque se celebran aproximadamente dos años después de una elección presidencial, es decir, a la mitad del mandato de cuatro años del presidente.

Se realiza el martes después del primer lunes de noviembre de los años pares; en este 2026, son el martes 3 de noviembre. En estos comicios no se elige presidente de EUA, sino a representantes y senadores del Congreso federal, además de otros cargos estatales y locales, según el estado.

El ambiente electoral en aquel país está ya en su punto. La pugna histórica es entre Republicanos -derecha—y Demócratas -izquierda-. El tema que se debate hoy mismo es conseguir mayorías parlamentarias para poder controlar al Congreso: Cámara Alta -Senado-, y Cámara Baja-Diputados.

Con todo, apenas hace unos días, los medios estadounidenses que no están afiliados a los favores informativos de la Casa Blanca, dieron a conocer el estado de aceptación que guarda en este momento el presidente de EUA.

Los resultados no son nada halagüeños para él y su partido. Luego de consultas en distintos estados del país, en distintos sectores y grupos políticos y de poder se consolidó una conclusión documentada, y es apenas del 36 por ciento de aceptación de Donald J. Trump como presidente.

Un porcentaje extremadamente bajo para los niveles que ex presidentes de ese país han tenido en el mismo lapso de sus gobiernos y un porcentaje que cala hondo en la decisión electoral de los ciudadanos estadounidenses, demócratas o republicanos.

Y no es para menos. El mandatario estadounidense ha decidido gobernar en tono autoritario, agresivo y mentiroso.

Sus órdenes ejecutivas con frecuencia son impensadas e improbadas, tan es así que muchas de ellas han sido desechadas por el Poder Judicial estadounidense, toda vez que muchas de ellas no corresponden a las atribuciones del presidente de Estados Unidos o contravienen preceptos constitucionales.

Pero Trump tiene una salida a su política interna impopular por la inflación, por el aumento de productos básicos, por los excesos autoritarios de ICE o de la policía persecutoria. Gobernadores de oposición han decidido reprobar estos abusos de autoridad que llegan a lo criminal, como es el caso de Nueva York, en donde el alcalde -Mayor- de este estado Zohran Mamdani está revolucionando la política en Estados Unidos.

El alcalde de Nueva York, que cada vez adquiere mayor fuerza, representa todo lo opuesto a Donald Trump, en un momento en el que la sociedad estadounidense se encuentra en una gran polarización.

Mamdani -demócrata- y Trump son polos opuestos hasta en las cuestiones mínimas. Por ejemplo, el presidente es a sus 80 años el mandatario más longevo de la historia del país. Supera en más del doble la edad de Mamdani, que tiene 35 años y también es el alcalde más joven en un siglo.

Sus orígenes tampoco podrían ser más distintos. Trump es nieto de un empresario alemán que hizo fortuna en Estados Unidos y nació en el seno de una familia rica y poderosa. Mientras que el demócrata es hijo de padres migrantes, nació en Uganda y llegó a Nueva York a los siete años.

También es muy distinta su forma de establecer contacto con la gente. Mientras Mamdani es accesible y relajado, en numerosas ocasiones Trump se confronta con quienes le contradicen y se vuelve burlón, agresivo y vengativo.

Trump no oculta el desprecio que le tiene al nuevo alcalde de Nueva York, incluso le ataca con su peculiar sentido del humor. Pero Mamdani es una muestra de cómo los Demócratas construyen lo que serán las elecciones de ese noviembre, en donde -lo dicho- quieren conseguir mayorías parlamentarias para contrarrestar las decisiones de Trump en lo que resta de su mandato.

Mientras tanto Trump construye imagen con su intervención en temas internacionales, como es el caso de Irán, con el que no ha podido conseguir la paz, a pesar de que anuncia cada semana que el problema está terminado. Lo más reciente es su asociación con el ruso Vladimir Putin y ahora, luego de haberlo apoyado, confronta al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski.

Lo errático de sus intervenciones internacionales también le han acarreado grandes problemas y repudio, como es el caso de España en particular y de la Unión Europea, de la que se burla constantemente acusándola de débil y sin brújula… Así el.

Su intervención en América Latina es notable. La derechización del continente sur está a la vista con apoyo de los republicanos estadounidenses, en particular de Marco Rubio, el secretario de Estado, quien hace trabajo político frecuente en América Latina…

Ahora anuncia un posible acuerdo de intervención militar directa con el gobierno mexicano. Esto no lo dice aquí la presidente Sheinbaum, pero él anunció que están a punto de conseguir participar de forma territorial en la persecución de narcotraficantes y crimen organizado en México. Hoy más que nunca Trump necesita a México. Sin afectar a la soberanía, es oportunidad para que México saque raja política-económica y de seguridad, de esta situación.

Pero por ahora lo que se ve es el futuro fracaso electoral de Donald J. Trump en las intermedias de EUA. Un fracaso que él mismo ha construido gracias a su altanería, a su agresividad, a su autoritarismo y a que no consiguió hacer crecer el número de sus simpatizantes, sino todo lo contrario. Y eso se verá en las urnas en noviembre próximo. Para bien de México, incluso.

Publicidad

Más columnas de Joél Hernández Santiago