Columna de opinión
La Costumbre del Poder: Uso político del rencor y Taddei como fusible para proteger el proyecto
Gregorio Ortega Molina
* Las preces de los mexicanos deben estar dirigidas al santo varón de La Chingada, en la necesaria idea de que debe durarnos vivo una eternidad, para que pueda disponer del tiempo necesario para darnos esa Cuarta Transformación que tanto anhelamos, más allá de la transfiguración del Monte Tabor, porque la sangre derramada en las fosas clandestinas, en la violencia, el pecado del sicariato o la debilidad ante la corrupción de sus chamacos carece de importancia. Sólo él, Andrés Manuel, es grande
* Sorprende que la opinión pública vuelque su gozo, su entusiasmo, su deseo de venganza, en la defenestración de la señora Taddei, quien sólo es un fusible distractor, para que, sobre el castigo a su exceso, pueda preservarse la 4T, sin más desvíos ni derivaciones que las impuestas por la realidad. El anhelo íntimo es obtener lo que Fidel Castro no pudo consolidar y nadie logrará, porque construir el sueño de una república socialista con recursos inagotables, sólo con la alianza del narco. El general Arnaldo Ochoa pudo haber contado su versión de los hechos antes de que lo fusilaran
Gregorio Ortega Molina
Resulta casi imposible eludir el camino al que conducen el rencor y las frustraciones en el oficio político. Cuando se llega al poder después de suponerse zaherido, maltratado social y políticamente, engañado hasta por la familia, la tentación de la venganza aparece latente, viva.
Recordemos sus momentos estelares en los que cultivó su odio social: la quema de pozos petroleros, la ocupación de Reforma, la investidura como presidente LEGITIMO, sentirse asaltado por el .6 por ciento que entregó el triunfo a Felipe Calderón, el tildar de “Choco flan” a Jesús Ernesto y, en la más íntima de sus intimidades, el diagnóstico médico sobre la enfermedad de Rocío Beltrán Miranda. Reales o ficticios, el huésped de La Chingada se sintió ofendido, lastimado por los políticos, los médicos, y esas mascotas del México bueno y sabio que no pudo gobernar con sabiduría, porque carece de ella, pero sí las humilló con saña.
Los aficionados a la fiesta brava saben bien a qué refiere el uso del pañuelo blanco por el Juez de Plaza. Es el INDULTO; es decir, en toda ocasión que el entonces presidente López Obrador se sirvió de ese gesto, fue para su propia satisfacción. Indultó a sus mascotas del México bajo su férula, perdonó a los descarriados que no le dieron su confianza a tiempo, y adquirió la dimensión, ante él mismo, pero nunca ante la historia, de un magnánimo y certero jefe de Estado, cuando su deseo principal fue diezmar las instituciones que fueron la estructura legítima de la República, para transformar a la 4T en la dispensadora de todo beneficio emanado de su poder, nunca del Estado, jamás de los recursos fiscales. Se auto transformó en el señor del Gran Poder, para sustituir a las deidades.
Tarde nos percatamos, los incautos mexicanos, que el señor de Macuspana nació con la banda presidencial terciada y como pañal para cubrir sus partes pudendas. Sí, AMLO es más que el Rey Sol, trasciende esa idea de los Jueces Bíblicos. Las preces de los mexicanos deben estar dirigidas al santo varón de La Chingada, en la necesaria idea de que debe durarnos vivo una eternidad, para que pueda disponer del tiempo necesario para darnos esa Cuarta Transformación que tanto anhelamos, más allá de la transfiguración del Monte Tabor, porque la sangre derramada en las fosas clandestinas, en la violencia, el pecado del sicariato o la debilidad ante la corrupción de sus chamacos carece de importancia. Sólo él, Andrés Manuel, es grande.
Deificado de tal manera por sus seguidores, pero sobre todo por él mismo, pudo disponer de Guadalupe Taddei Zavala de acuerdo a los intereses del Cuarto Movimiento de una República en extinción, porque él la recreará a su imagen y semejanza. Él, Andrés Manuel, es el futuro, y Taddei el escabel sobre el cual construye un presente sin fin.
Sorprende que la opinión pública vuelque su gozo, su entusiasmo, su deseo de venganza, en la defenestración de la señora Taddei, quien sólo es un fusible distractor, para que, sobre el castigo a su exceso, pueda preservarse la 4T, sin más desvíos ni derivaciones que las impuestas por la realidad. El anhelo íntimo es obtener lo que Fidel Castro no pudo consolidar y nadie logrará, porque construir el sueño de una república socialista con recursos inagotables, sólo con la alianza del narco. El general Arnaldo Ochoa pudo haber contado su versión de los hechos antes de que lo fusilaran.
El texto de Raymundo Riva Palacio del último 27 de octubre, permite discernir qué esconden los oficiantes de AMLO tras el escarnio a la siempre bien dispuesta a los deseos del líder, doña Taddei.
“El escándalo que arrastra a Guadalupe Taddei crece sin importar que haya presentado su renuncia como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral. Ayer, la síntesis de prensa de la Cámara de Diputados registró 30 columnas y artículos de opinión sobre el caso, donde salvo uno, fueron negativos. Ha sido muy difícil para quienes han intentado la defensa, aunque uno de sus voceros enseñó la ruta del spin para contrarrestar el desastre: los partidos de oposición se están vacunando contra una segura derrota ante Morena en las elecciones del próximo año”.
La sociedad, la mal llamada opinión pública -que permanece muda- constatará que los pobres son los primeros en haber olvidado la tragedia del IMSS, para suavizar el desmantelamiento del sector salud y los salarios a los cubanos mayores en cuantía que los de los médicos nacionales; ni quien recuerde o desee tener presente la carestía, el despojo, las fosas clandestinas que se tragan a buena parte de los desaparecidos. Tampoco de los abusos de los López Beltrán, porque al hijín de la Taddei lo videograbaron para exhibirlo con París a sus pies.
Lo ocurrido con doña Lupita Taddei debe hacer reflexionar sobre la lealtad a AMLO, porque los videograban y les registran todas sus monerías, para culparlos cuando deseen quitarse lastre.
Lo único cierto y pronto verificable, es que se incrementará el número de los refugiados en el santuario de la corrupción y la impunidad, y Lupita Taddei tendrá su nicho al lado de Rubén Rocha Moya y Francisco Garduño, sí, resultó sacrificable, pero quedará libre. Es la justicia de la 4T.
@OrtegaGregorio
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