Publicidad
← Portada

Internacional

Tras perder el Congreso, Trump nombra a Stephen Miller jefe de Gabinete

4 visitas
Publicidad

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nombró el viernes 6 de noviembre a Stephen Miller como jefe de Gabinete de la Casa Blanca, luego de que el Partido Republicano perdió las elecciones de medio término y los demócratas obtuvieron el control de la Cámara de Representantes y el Senado.

Miller sustituyó a Susie Wiles, quien ocupaba el cargo desde el inicio de la segunda Administración de Trump. El nuevo jefe de Gabinete, de 41 años, es considerado uno de los principales responsables de las políticas migratorias más restrictivas del Gobierno estadounidense, incluidas las campañas de redadas y deportaciones masivas emprendidas desde 2025.

Su designación ocurrió después de varios días de tensiones internas en la Casa Blanca, donde surgieron señalamientos sobre los responsables del resultado electoral, de acuerdo con información difundida por CNN.

La salida de Wiles se produjo en medio de diferencias con integrantes del Gabinete, especialmente por sus intentos de contener algunas iniciativas promovidas por Miller y otros funcionarios cercanos al presidente. También había enfrentado problemas de salud tras superar un cáncer meses antes y manifestó desgaste por las disputas internas de la Administración.

Con el nuevo equilibrio político en Washington, los demócratas tendrán capacidad para impulsar investigaciones sobre el Gobierno de Trump, revisar sus decisiones y obstaculizar parte de su agenda legislativa.

Daniel W. Drezner, especialista que publicó un análisis en Foreign Affairs, advirtió sobre las posibles consecuencias de esta nueva correlación de fuerzas. “Ahora que los demócratas controlan la Cámara de Representantes y el Senado, la amenaza de un juicio político o de investigaciones sobre los negocios de la familia Trump probablemente haría que el presidente se sintiera acorralado y enfadado”, señaló.

El analista planteó además que Trump podría responder con una política exterior más agresiva ante las restricciones que enfrentará dentro de Estados Unidos. William Galston, de la Brookings Institution, consideró que el nuevo Congreso contará con herramientas para supervisar las acciones presidenciales y limitar la expansión de las facultades del Poder Ejecutivo.

La derrota republicana ocurrió después de una campaña en la que Trump recorrió 30 estados para movilizar a sus simpatizantes, pese a encuestas que anticipaban un resultado desfavorable. Durante las cuatro semanas previas a la votación encabezó numerosos actos proselitistas, mientras los sondeos mostraban un creciente respaldo a los candidatos demócratas.

Entre los factores que marcaron la campaña estuvieron el encarecimiento del costo de vida, la inflación y las consecuencias económicas de la guerra contra Irán, además del descontento de electores republicanos por promesas que consideraban incumplidas.

Trump, quien cumplió 80 años, alternó en sus discursos críticas a adversarios políticos con comentarios sobre figuras del entretenimiento y otros temas ajenos a la campaña. Entre sus señalamientos estuvo el dirigido contra Abdul El-Sayed, aspirante demócrata en Míchigan, a quien llamó yihadista.

De acuerdo con The New York Times, al concluir su gira electoral, el presidente preguntó a uno de sus colaboradores: “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”. Tras conocerse los resultados, reconoció inicialmente la derrota y expresó disposición para colaborar con los demócratas, aunque después mostró inconformidad con la cobertura informativa.

Durante la noche electoral difundió en redes sociales una imagen de una gorra roja con la palabra “VETO”, en referencia a su facultad constitucional para bloquear iniciativas aprobadas por el Congreso. Al día siguiente colocó la misma gorra sobre el escritorio Resolute del Despacho Oval.

Lindsay Newman, investigadora del centro de estudios Chatham House, señaló que la pérdida de poder legislativo no necesariamente implica que Trump reduzca su actividad política. “No debemos esperar que pase a un segundo plano. Y este no es (todavía) el final de su era”, afirmó.

La especialista añadió que el mandatario podría concentrarse durante el resto de su presidencia en los proyectos que considera parte de su legado, entre ellos la transformación arquitectónica de Washington.

Un día después de los comicios, Trump visitó las obras del nuevo salón de baile que se construye en el ala este de la Casa Blanca y estampó su firma sobre la última viga de acero de la estructura. Durante el recorrido evitó profundizar en las preguntas sobre los resultados electorales y centró sus declaraciones en los trabajos de construcción.

También ha impulsado modificaciones al Despacho Oval, la remodelación del Centro Kennedy, la construcción de un arco monumental y trabajos de restauración en el estanque reflectante del monumento a Lincoln. Su último acto público de campaña estuvo dedicado a las obras de rehabilitación de ese estanque.

Después de las elecciones, firmó una proclamación para designar el Despacho Oval, el Despacho Oval Exterior y el Salón del Gabinete como monumentos nacionales. “No se permitirá que nadie lo toque, lo destruya, lo derribe, gente estúpida, para construir algo con una forma ligeramente diferente. Es imposible que alguien destruya jamás este increíble espacio”, declaró ante periodistas.

Durante su segundo mandato, Trump también ha cambiado la decoración de distintas áreas de la Casa Blanca con elementos dorados, modificaciones en la histórica rosaleda y la demolición del ala este para desarrollar el nuevo salón de baile.

Publicidad

También te puede interesar