HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- Un Civil Descalifica al Militar
«Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar». Vito Corleone, El padrino
El proceso de destitución del jefe Urrutia —«por instrucciones más allá de Tres Cumbres», epilogué ayer— de la jefatura de Policía del necrológico estado de Morelos, empezó 12 días atrás, pero su fracaso hace 18 meses.
En la entrega Palabra de Sheinbaum [y de Harfuch], del lunes 20, prologué: «En cinco cuartillas [43 párrafos, mil 583 palabras], el jefe Harfuch, Omar García, documenta golpes de Estado al crimen organizado en todo el país. Morelos ayuda con ninguno».
«En el caso de Morelos —cuarto lugar nacional en homicidios dolosos— hubo un repunte, y por eso la presidenta instruyó este reforzamiento casi de manera inmediata», dijo a más de un millón de personas que siguen vía remota la conferencia de prensa diaria desde Palacio Nacional, el jefe Harfuch.
La presidente estuvo en Morelos viernes 10 y sábado 11. Al martes siguiente, dijo: «Nos ha pasado que un gobernador, gobernadora, nos dice al Gabinete de Seguridad: “quisiéramos que nos recomendara a un secretario de Seguridad”». Habló de jefes policiales honestos, profesionalismo, humanismo y respeto a derechos humanos. —Mandos altamente preparados, terció Harfuch al hablar de la formación de Escuela de Mandos, para terminar con improvisación y nombramientos de cuates.
Los cuatro párrafos anteriores, más el anticipo ayer de homopolíticus sobre la sustitución de Urrutia, desvelan que desde entonces la orden del relevo fue a 54.8 kilómetros, pasando Tres Cumbres, como se conoce a Tres Marías, es decir, Palacio Nacional. Para qué su llegada en lunes, habiendo miércoles.
La confirmación del envío del general Bucio —José Luis Bucio Quiroz— se realizó anteayer mismo en la Ciudad de México, no en Cuernavaca. Aquí hay minusvalía de los procesos comunicantes de habla y escucha. Lo mismo sucedió en el cuauhtemato, con la imposición del vicealmirante Guarneros, que, por cierto, también dio a conocer hp antes que nadie.
El modelo Urrutia, que no obstante entregó mejores cuentas que gracato y cuauhtemato juntos —La docena trágica de Morelos—, se basó más en perseguir el delito, que en disuadirlo. El constitucionalismo faculta incluso investigar a la policía preventiva. Un día a la semana, o cada 10 días, o cada 15 días, daba a conocer —con los secretarios de Gobierno como locutores— un paquete de acciones que al día siguiente nadie recordaba. Se dejaban desiertos seis, nueve o catorce días de noticias de nota roja en páginas de política. Y, contrastando, las redes de chismes llenaban los espacios de hechos delictuosos.
En la presentación formal del general Bucio ante los medios de comunicación se verá si el secretario de Gobierno —por Dios, no es el «encargado de la política interna»; eso se usa a nivel nacional entre Gobernación y Cancillería [¡levantemos el nivel, chingao!]—, apuesta o no por el continuismo de seguir siendo maestro de ceremonias en la rueda de prensa no de gobernanza-política-gobernabilidad, sino notarrojera.
letraschiquitas
Descalificó el alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, el arribo de José Luis Bucio y anunció que Nivardo Aguilera —acomodado por Miguel Urrutia— no causará baja en la inútil policía municipal. De consumir chocolate negro, aguacate o un par de huevos, el edil de una de las ciudades más peligrosas de México, fortalecería la memoria: cuando él fue jefe de policía —chaqueta con insignias y gorra de plato—, fracasó rotundamente siendo civil. Como ahora, siendo presidente municipal…