Corre, lee y dile
Germán Martínez Aceves
El miedo, la incertidumbre y la posibilidad del terror son atmósferas anímicas inherentes a nuestras vidas. Enfrentarnos al lado obscuro de los sentimientos, al temor de encontrarnos con lo inexplicable o afrontar la brutal realidad, es una siniestra probabilidad latente en nuestras vidas.
Esos son los caminos que transita Amparo Dávila a través de su sorprendente literatura que ahora forma parte del catálogo de la Editorial de la Universidad Veracruzana en su colección Ficción gracias a la compilación realizada por el escritor Godofredo Oivares.
Amparo Dávila (Pinos, Zacatecas, 1928-Ciudad de México 2020) es una maestra del género fantástico que domina la técnica del cuento con su estilo breve, contundente y sorpresivo. Va de la cordura a la locura, de lo débil a lo azaroso, de lo cotidiano a lo insólito.
Como apunta Godofredo Olivares: “…en sus cuentos surgen temas tan inseparables a la condición humana como la soledad, el dolor, los miedos, la infelicidad, el aislamiento y esa asfixia resultante de la terrible rutina”.
La antología compuesta por doce cuentos parte de cuatro libros: Tiempo destrozado (1959), Música concreta (1961), Árboles petrificados (Premio Xavier Villaurrutia 1977) y Con los ojos abiertos (2008) publicados en Cuentos reunidos por el Fondo de Cultura Económica.
Amparo Dávila creció en el ambiente sórdido de un pueblo minero zacatecano y parte de su educación inicial la realizó en San Luis Potosí entre monjas. Vida rural y provinciana marcada por miedos y ataduras, prohibiciones y buenas conciencias pero, sobre todo, imaginación.
Su incursión a la literatura fue a través de la poesía, llega a la Ciudad de México a finales de la década de los 50 y es secretaria de Alfonso Reyes. Pronto publicaría su primer libro de narrativa Tiempo destrozado. Una amiga argentina lo leyó y se lo envió a Julio Cortázar quien quedó sorprendido por la obra de la mexicana. Él le mandaría una carta al Fondo de Cultura Económica para felicitarla por haber hecho “un gran libro de cuentos”. A partir de ese momento surgiría una gran amistad entre la autora de historias insólitas y el gran cronopio.
Amparo Dávila es una pionera de la literatura fantástica mexicana donde la presencia de la mujer es eje de los relatos. Sus historias nacen de la vida cotidiana y transitan hacia el camino de lo insólito. Su primer cuento, breve, es prueba de ello. “Alta cocina”, un guiso a partir de un insumo extraño: “Aquellos gritos que se me pegaban a la piel como si fueran ventosas. Subían de tono a medida que la olla se calentaba y el agua empezaba a hervir. También veo sus ojos, unas pequeñas cuentas negras que se les salían de las órbitas cuando se estaban cociendo”.
¿Cuántas veces se han visto en el espejo e imaginado que lo que vemos no es un reflejo si no otro mundo que está ahí del otro lado? “El espejo” nos lleva a ello y más concretamente en un hospital, donde está internada la mamá del narrador quien incrédulo será testigo que sí hay otras vidas que habitan en el espejo que más pareciera una ventana. “Habíamos sido elegidos y como tales, aceptamos sin rebeldía ni violencia, pero sí con la desesperanza de lo inevitable”.

“El huésped”, ese personaje que un día llega y altera todo hasta la imaginación del lector pues nunca se sabe quién es el huésped, pero sí se conoce que llega a alterar la vida de los habitantes: “Nunca olvidaré el día en el que vino a vivir con nosotros. Mi marido lo trajo al regreso de un viaje”.
Así, de la estantería de lo insólito surgen las historias: “Final de una lucha”, “Moisés y Gaspar”, “Detrás de la reja”, “El entierro” (dedicado a Cortázar y su esposa Aurora), “Música concreta”, Árboles petrificados”, “El último verano”, “Con los ojos abiertos” y “El Hotel Chelsea”.
Si Amparo Dávila, a pesar de ser de la Generación del Medio Siglo junto con José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Inés Arredondo o Juan García Ponce, no tuvo la popularidad de sus contemporáneos, es el momento de conocerla, de ingresar a su literatura habitada por la obsesión, por lo inesperado, por una dimensión desconocida que pareciera más real que lo que pensamos.
Desesperanza de lo irremediable. Antología cuentística de Amparo Dávila, compilación de Godofredo Olivares, es de la colección Ficción de la Editorial de la Universidad Veracruzana, 155 páginas, 2025.
Para conseguir este libro consulta: