InicioGermán Martínez AcevesUna semana de Lawrence Ferlinghetti en Nicaragua

Una semana de Lawrence Ferlinghetti en Nicaragua

Corre, lee y dile

Germán Martínez Aceves

 

La poesía es libertad, un arma cargada de palabras de esperanza que da fuerza en los momentos difíciles y que define el prisma de sentimientos en cualquier circunstancia. Igual crece en los momentos más oscuros que en las situaciones más luminosas. Sin ambición de gobernar es libre, su peso y valor está en la manera de moldear a la palabra.

Es probable que los eternos viajeros en busca de la utopía sean los poetas. Lawrence Ferlinguetti es uno de ellos, anárquico, transgresor, crítico y optimista. Nació en Nueva York en 1919 y a sus 65 años realizó un viaje a la Nicaragua revolucionaria, la sandinista, la que derrocó a la dictadura de Anatacio Somoza y que abría brecha a una posible sociedad más justa e igualitaria.

Su estancia la realizó del 27 de enero al 2 de febrero de 1984 para participar en un encuentro de poetas convocado por la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura encabezada en ese momento por Ernesto Cardenal, ministro de Cultura, sacerdote y, por supuesto, poeta.

A manera de un diario, Ferlinghetti escribió cada día que observó y convivió con los sandinistas y publicó Seven Days in Nicaragua Libre donde “arroja una mirada precavida y apasionada sobre el país que los sandinistas trataron de recomponer después del fiero somocismo”, escribe Eduardo Rosales traductor del texto.

En ese viaje lo acompaña el fotógrafo Christopher Felver (Pittsburgh, 1946) quien registra las imágenes y apunta en el prefacio: “El aire estaba cargado de posibilidades. Llevábamos cámaras y cuadernos para documentar ese frágil nuevo amanecer, convencidos de que el arte y la poesía podían servir como testigos de la historia. Nuestro libro, Siete días en Nicaragua libre, nació de esa fe: un testimonio de solidaridad, del poder de ver y de recordar”.

Eduardo Rosales (Orizaba, Veracruz, 1990) es admirador de Ferlinghetti, el poeta beat quien junto Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William S. Burroughs desafiaron el conformismo de los estadounidenses y los valores del capitalismo voraz en las décadas de los 60 y los 70 marcadas por la rebeldía juvenil.

El también historiador propuso su traducción de Siete días en Nicaragua libre a la Editorial de la Universidad Veracruzana y ahora se publica en la colección Vida y memoria para ser el primer libro en prosa de Ferlinghetti que se publica en español.

El inicio no podía ser más poético. Ferlinghetti llevó hasta Nicaragua una semilla de una flor que el poeta Andrei Voznesensky recogió de la tumba de Boris Pasternak, el escritor ruso que sobrevivió a la feroz dictadura de Stalin y quien fue obligado a renunciar al Premio Nobel de Literatura en 1958 por presiones del gobierno soviético.

Esa semilla fue entregada a Ernesto Cardenal para recordar que, a pesar de las adversidades, la poesía, como la esperanza, siempre florece.

Para Ferlinghetti era muy importante constatar que sucedía en Nicaragua, él ya había estado en la década de los 60 en Cuba y el horizonte vislumbraba cambios importantes donde la poesía era un faro para las revoluciones.

El poeta llega a tierras nicaragüenses con cautela y escribe una crónica de siete días que ahora es una valiosa cápsula del tiempo que nos permite ver a los sandinistas en la reconstrucción de un país pequeño en el que tarde o temprano surgirán nuevas contradicciones.

Junto a la escritura de Ferlinghetti, las fotografías de Christopher Felver nos permite ver a personajes como el propio Ernesto Cardenal sonriendo feliz rodeado de niños, al escritor Sergio Ramírez, a la poeta Daisy Zamora, a los comandantes Tomás Borge y Daniel Ortega pero, sobre todo, infantes vestidos de milicianos o de torsos desnudos habitando en las empolvadas calles entre armas, vehículos militares y el trabajo cotidiano por la supervivencia.

 

Hay un momento especial en el diario de Ferlinghetti, la visita que hace al poeta disidente Pablo Antonio Cuadra, editor de La Prensa, el único periódico opositor de la Revolución. Cuadra le comenta que cuando los poetas como Pablo Neruda y Ernesto Cardenal están al servicio de una ideología dejan de hacer literatura y se convierten en propagandistas del régimen.

El encuentro de Ferlinghetti con Cardenal y los sandinistas, si bien le deja algunas dudas hacia el futuro, concluye que la revolución es irreversible, es poética y es posible.

Cuarenta años después, el fotógrafo Christopher Felver escribe: “mientras Nicaragua padece otro ciclo de represión, regreso a esos siete días no con nostalgia, sino con una renovada urgencia. Las fotografías y las palabras que creamos no solo pertenecen al pasado, reclaman un compromiso con el presente. Nos piden que consideremos qué significa luchar por la libertad, demandar que los líderes rindan cuentas y negarse a que la verdad sea borrada”.

Lawrence Ferlinghetti, en “Sandinista avioncitos” vuelve a tomar la semilla de flor de la tumba de Pasternak y deja que se abra en la poesía, en la esperanza, en la fortaleza de lo débil y la resistencia que da la vida: “Los avioncitos del corazón/ con sus hélices pequeñas pero bravas/ qué pueden hacer/ contra los ventarrones de la noche/ Aun cuando las mariposas son abatidas/ por huracanes/ no mueren/ Reposan a la espera donde/ puedan esconderse/ con sus suaves alas plegadas/ y cuando el viento asesino muere/ revolotean de nuevo/ hacia la luz recién nacida/ vivas como hojas”.

Siete días en Nicaragua libre, de Lawrence Ferlinghetti con fotografías de Christopher Felver y traducción de Eduardo Rosales es de la colección Vida y memoria de la Editorial de la Universidad Veracruzana, 107 páginas, 2025.

Para adquirir este libro consulta:

https://libreria.uv.mx/gpd-siete-dias-en-nicaragua-libre…

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