- En México, el 75% de las empresas no logra encontrar el talento que necesita, mientras miles de jóvenes tardan entre 6 y 12 meses en conseguir su primer empleo. La brecha ya no está en el acceso a la educación, sino en la capacidad de traducirla en valor desde el primer día.
Monterrey, Nuevo León, a 28 de abril de 2026.— En un contexto donde el mercado laboral exige cada vez más habilidades aplicables, evidencia práctica y capacidad de adaptación, México enfrenta una desconexión estructural entre lo que se enseña y lo que el trabajo exige, lo que está impulsando una evolución en los modelos educativos hacia esquemas que integran experiencia real desde la formación.
Más que un problema de falta de talento, este escenario refleja una transición en la forma en que se construye la empleabilidad, donde ya no basta con adquirir conocimientos, sino de demostrar su aplicación en contextos reales.
La conversación se llevó a cabo durante el panel “Rehumanizando el Futuro: el talento que México necesita hoy”, organizado por la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (AMEDIRH) y Tecmilenio, donde se presentó el whitepaper “Future-Ready Talent: lo que se busca en los egresados”.
El panel reunió a Arabella Cantú Castillo, Directora Global de Talento y Cultura de FEMSA; Mauricio Reynoso, Director General de AMEDIRH; y Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, con la moderación de Ivonne Vargas, Directora Editorial del Observatorio del Instituto del Propósito y Bienestar Integral y autora del whitepaper. Desde distintas perspectivas, los participantes coincidieron en que la empleabilidad está evolucionando: el mercado valora cada vez más la capacidad de aplicar el conocimiento y generar valor desde el inicio de la trayectoria profesional.
El documento identifica una tensión que se ha vuelto estructural: mientras las organizaciones reportan dificultades para cubrir vacantes, los jóvenes enfrentan procesos de inserción laboral que pueden extenderse entre seis y doce meses. Esta situación no responde únicamente a la disponibilidad de talento, sino a la necesidad de fortalecer la conexión entre formación y práctica profesional.
Entre los principales hallazgos del análisis destacan:
- El 75 % de las empresas en México declara tener dificultades para encontrar talento adecuado.
- Solo entre 24 % y 27 % de quienes inician estudios superiores concluyen una licenciatura.
- Los egresados pueden tardar entre seis y doce meses en conseguir su primer empleo.
- La brecha principal no es técnica, sino en habilidades humanas como adaptabilidad, pensamiento crítico y gestión emocional.
- Cerca del 40 % de las habilidades actuales cambiarán hacia 2030, según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum.
En conjunto, estos datos reflejan un cambio de fondo: la empleabilidad está evolucionando hacia un modelo donde la evidencia, la experiencia y la capacidad de adaptación pesan más que la acumulación de conocimientos.
A partir de estos hallazgos, la discusión se centró en cómo evolucionar de un modelo basado en títulos hacia uno centrado en evidencia, experiencia y propósito. Desde la perspectiva empresarial, Arabella Ivett Cantú Castillo destacó que las organizaciones buscan talento con capacidad de aprendizaje continuo, criterio y habilidades humanas que permitan sostener el desempeño en entornos cambiantes.
“La educación formal es la puerta de entrada, pero no es suficiente. Lo que realmente valoramos es lo que una persona puede hacer y, sobre todo, su capacidad de seguir desarrollándose. Buscamos curiosidad, adaptabilidad, pensamiento crítico y habilidades de colaboración, porque eso es lo que permite que el talento evolucione junto con la organización”.
Por su parte, desde la visión de recursos humanos, Mauricio Reynoso subrayó que la desconexión entre formación y empleo también responde a la falta de integración real entre universidad e industria durante el proceso formativo.
“Si no fortalecemos la comunicación y la vinculación entre universidades y empresas, difícilmente podremos cerrar la brecha. El gran reto es que los jóvenes tengan la oportunidad de experimentar en escenarios reales aquello para lo que se están formando, no hasta el final, sino desde etapas tempranas”.
En este sentido, el panel puso sobre la mesa la necesidad de que la experiencia laboral deje de ser una etapa posterior a la formación y se convierta en un componente estructural de la misma. La integración de retos reales, participación de empresas en el diseño de programas y validación de competencias en contextos aplicados fueron señalados como elementos clave para cerrar la brecha.
Desde la perspectiva académica, Julio Peña destacó que modelos educativos basados en evidencia —como aquellos que integran certificaciones modulares y experiencias vinculadas con el entorno laboral— permiten reducir los tiempos de inserción, aumentar la empleabilidad y generar valor tangible tanto para estudiantes como para organizaciones.

“Estamos pasando de un modelo centrado en credenciales a uno basado en habilidades. Hoy, muchas empresas están dispuestas a contratar si una persona demuestra que sabe hacer algo. La clave es construir evidencias desde el inicio, no esperar hasta el final de la carrera”.
Asimismo, se abordó el impacto de la inteligencia artificial en el futuro del trabajo, donde los panelistas coincidieron en que, si bien la tecnología redefine tareas y procesos, las capacidades humanas —como el pensamiento crítico, el propósito y el juicio— serán las que determinen el valor del talento en el largo plazo.
El panel concluyó con un llamado claro: la empleabilidad ya no puede entenderse como un resultado exclusivo del sistema educativo. Requiere una corresponsabilidad entre empresas y academia para co-crear talento preparado para los retos actuales.
Más que una tendencia, el concepto de future-ready talent plantea un cambio estructural: pasar de un modelo basado en credenciales a uno centrado en capacidades demostrables. Una transición que no sólo redefine la empleabilidad de los jóvenes, sino también la competitividad del país en un entorno global cada vez más dinámico.
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