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Erin Brockovich cuestiona el impacto de los centros de datos de Meta, Google y Microsoft

Erin Brockovich abrió un nuevo frente de activismo contra la expansión opaca de los centros de datos para inteligencia artificial impulsados por Meta, Google y Microsoft en Estados Unidos.

La activista creó el Brockovich Data Center Reporting, una plataforma interactiva de participación ciudadana que reúne información sobre la instalación de estos complejos tecnológicos.

El proyecto busca documentar la adquisición de terrenos para instalaciones que pueden extenderse por miles de hectáreas, así como sus efectos sobre las comunidades. Brockovich cuestiona el consumo elevado de agua y energía y el estrés que generan sobre los acuíferos.

Entre los impactos señalados están la evaporación de parte del agua utilizada en las torres de refrigeración, la contaminación acústica permanente, el uso de químicos persistentes como los PFAS, la generación de residuos electrónicos y la escasez de empleos locales de calidad en relación con el espacio ocupado.

Este activismo ocurre casi tres décadas después del enfrentamiento de Brockovich con Pacific Gas and Electric Company (PG&E) por la contaminación con cromo hexavalente, una sustancia altamente cancerígena, de las aguas de Hinkley, California.

En ese caso, trabajaba como asistente legal, no tenía formación universitaria, era madre soltera de tres hijos y enfrentaba secuelas físicas y psicológicas derivadas de un accidente automovilístico. La demanda concluyó en 1996 con un acuerdo de indemnización de 333 millones de dólares para unos 600 residentes y exresidentes.

El profesor Alfredo Menéndez Navarro presentó su trayectoria como un ejemplo de la legitimidad del conocimiento basado en la experiencia. Explicó que Brockovich escuchó a las personas afectadas, relacionó sus testimonios, buscó documentación y vinculó ese conocimiento local con registros oficiales y saber especializado.

La filósofa Alicia H. Puleo la considera un referente feminista y ecofeminista, aunque Brockovich ha preferido definirse como defensora de los derechos del consumidor y de la salud de las mujeres. Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España, señaló que muchos liderazgos ambientales femeninos parten de la experiencia histórica de las mujeres en los trabajos de cuidado y la sostenibilidad de la vida.

La activista también ha recibido críticas por su apariencia, su falta de formación académica y por no ajustarse a los estereotipos asociados con las defensoras del medio ambiente.

Su historia fue llevada al cine en 2000 por Steven Soderbergh, con Julia Roberts como protagonista. La película recaudó casi 260 millones de dólares y le valió a la actriz el Oscar a Mejor actriz protagonista.

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