Bruselas. Empresas europeas están reconvirtiendo plantas automotrices y ferroviarias para producir armamento, drones y componentes militares, ante la presión de la competencia china y el aumento de la demanda de equipos de defensa.
En este proceso participan Volkswagen, KNDS, VDL Nedcar y Renault, con instalaciones ubicadas en Alemania, Países Bajos y Francia.
Volkswagen firmó una carta de intención con Rafael Advanced Defense Systems y Aurelius Capital para adquirir su planta de Osnabrück, especializada en proyectos y series especiales, como el modelo T-Roc Cabrio. El objetivo es mantener operativa la instalación y preservar la mayoría de sus empleos.
De los mil 800 puestos de trabajo de la fábrica, se estima que mil 400 serán rescatados. La planta utilizará la experiencia acumulada en la producción del Golf Cabrio, Porsche Boxster, Cayman y Moia para fabricar equipos de defensa destinados al mercado europeo.
El director general de Volkswagen, Oliver Blume, afirmó que la adquisición representa “un paso importante hacia un nuevo futuro industrial para este lugar” y resaltó la experiencia, flexibilidad y dedicación del personal de Osnabrück.
La compañía alemana enfrenta una reestructuración que supondrá la pérdida de 50 mil empleos y probablemente el cierre de cuatro fábricas en Alemania.
Aurelius Capital, empresa de inversión internacional con sede en Tel Aviv, prevé fabricar sistemas de defensa aérea para Europa y Alemania junto con Rafael, firma que desarrolla componentes del sistema israelí Iron Dome.
Rafael produce proyectiles para interceptar misiles balísticos tácticos y cohetes de mediano y largo alcance, lanzados desde distancias de entre 40 y 300 kilómetros, además de componentes del sistema láser Iron Beam.
En Alemania, las instalaciones de Rheinmetall en Berlín y Neuss, originalmente destinadas a producir autopartes, ahora fabrican carcasas para proyectiles de artillería de 155 milímetros.
En Görlitz, la empresa franco-alemana KNDS transformó una planta de Alstom en un centro de producción de componentes para vehículos blindados, incluido el tanque Leopard 2A8. La reconversión del complejo, de 70 mil metros cuadrados, comenzó el año pasado y prevé crear 400 empleos para finales del presente año.
La antigua fábrica automotriz de VDL Nedcar, ubicada en Born, en la provincia neerlandesa de Limburgo, recibió el año pasado un encargo del Ministerio de Defensa de Países Bajos para producir drones, vehículos y baterías militares.
La empresa explicó que el cambio respondió a la falta de nuevos proyectos automotrices y a la necesidad de contar con un modelo de ingresos más sólido. La planta llegó a emplear a 4 mil personas y fabricó alrededor de 1.2 millones de automóviles desde 2014. El contrato militar tiene una duración de 10 años.
El Grupo Renault también producirá drones para el Ministerio de Defensa francés en Le Mans, al suroeste de París. La compañía prevé fabricar 600 unidades al mes, entre ellas el dron Toutatis y el vehículo de mando móvil polivalente 4 TROOP.
Los países europeos miembros de la OTAN han destinado al sector de defensa presupuestos no vistos desde la Guerra Fría. La invasión rusa a Ucrania en 2022 mostró, según el reporte, que la industria armamentista europea era reducida y que sus ejércitos dependían de productos estadounidenses.
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca incrementó la presión para fortalecer esa capacidad, mientras la Comisión Europea asignó 800 mil millones de euros al plan denominado ReArmar Europa.
La producción de armamento también enfrenta riesgos de seguridad. Desde agosto, unos ocho fabricantes de seis países europeos han sido afectados por incidentes incendiarios.
En Alemania se registraron dos casos sospechosos y en Polonia otros dos, incluido un incendio provocado en la planta de WB Electronics, donde se producen drones para Ucrania y otros países.
Las autoridades han considerado la posibilidad de sabotajes promovidos por Rusia, pero no han presentado evidencias concretas que confirmen la participación de Moscú.