InicioSimón Vargas AguilarGustavo Petro: Entre la incongruencia y el fracaso

Gustavo Petro: Entre la incongruencia y el fracaso

In principio erat Verbum©

Simón Vargas Aguilar©*

“Las palabras falsas no solo son un mal en sí mismas: infectan el alma con el mal.” Platón

 

El pasado 7 de agosto concluyó el mandato de Gustavo Petro Urrego, quien no salió de la Presidencia de Colombia como el refundador de la República que prometió ser, sino como un expresidente sancionado; esto no le ha impedido continuar con su promoción política y el pasado 2 de septiembre dictó en la UNAM una conferencia titulada: “El Capital en el Siglo XXI: Economía política de la crisis climática”

México le abrió las puertas cuando Washington se las ha cerrado y es que no olvidemos que el 24 de octubre de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) lo incluyó junto a Verónica Alcocer; su hijo Nicolás Petro; y el ex ministro del Interior, Armando Benedetti en la denominada Lista Clinton.

Estados Unidos lo señala por políticas que, de acuerdo con sus investigaciones, beneficiaron al narcotráfico y a los grupos armados, el ex Presidente afirmó que fue en represalia por Palestina y por su discurso en Naciones Unidas; pero la disputa ideológica no borra los hechos, incluso Avianca le canceló el vuelo a Ciudad de México para no exponerse a sanciones estadounidenses.

La Presidenta Claudia Sheinbaum lo recibió, el ex presidente Rafael Correa lo entrevistó, y el Fondo de Cultura Económica publicará su libro; pero no suficiente con esto circularon vídeos donde se le vio caminando por Polanco con un dispositivo de al menos cinco escoltas, realizando compras en diversas tiendas del área.

El contraste es significativo, el mandatario que denunció el lujo de las élites aparece en una de las zonas más caras de la capital mexicana, mientras en Colombia queda la factura de un Estado que perdió capacidad de inteligencia con lo que la delincuencia se fortaleció, de una deuda pública desbordada y de una paz que nunca llegó.

Con Gustavo Petro, Colombia eligió a un presidente de izquierda, exguerrillero del M-19, con la promesa de “cambiar el rumbo”, pero aunque prometió desmovilizar al ELN en cien días, hasta ahora no hay acuerdo final de paz y en información de diversos medios los grupos armados organizados pasaron de unos 15,000 integrantes en 2022 a cerca de 29,000 a mediados de 2026, pero además aunque se dispusieron millones de pesos para diálogos, esquemas de seguridad y mesas de paz, el resultado final fue contrario al anunciado.

El gobierno que llegó con la bandera anticorrupción la olvidó rápidamente, Gustavo Petro además le impuso a Colombia un aislamiento internacional; rompió con Israel, se enfrentó permanente con Washington y erosionó la cooperación antinarcóticos convirtiendo al país en un problema diplomático.

Petro Urrego, lo dijo abiertamente, temía ser detenido, extraditado o perseguido judicialmente cuando perdiera la inmunidad presidencial; y habrá que reconocer que su presidencia tuvo algunos aciertos, hubo un descenso de la pobreza y del desempleo, pero la inversión privada se contuvo, el sector energético se encuentra en tensión y hoy el gobierno entrante denuncia un presupuesto con déficit de billones.

Una de las situaciones más graves y en la que el propio México se mira como en un espejo es el sistema de salud, el cual está llenó de quejas, deudas y desabastecimiento, además de que la gobernabilidad se rompió entre cambios de gabinete y una relación con el Congreso que osciló entre la imposición y la parálisis.

El país ya tomó otra dirección, Abelardo de la Espriella ganó con una propuesta antagónica a la de Petro incluyendo una alianza con Donald Trump, y mandó las señales correctas, ya que el pasado 8 de septiembre se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio y anunciaron los “Acuerdos de Barranquilla” para reconstruir el país, recuperar la economía y cooperar en el combate al narcoterrorismo.

El giro de Colombia forma parte de un avance significativo de la derecha en América Latina que el Presidente Trump ha alentado, Colombia no se “cerró al mundo”, se aisló de su principal socio comercial y de seguridad mientras los grupos armados crecían y las finanzas públicas se hundían, ojalá nuestro país lo vea como algo de lo que hay que huir y no como un ejemplo a seguir.

Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia, y política.

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