InicioNorberto MaldonadoJohn Ternus: el ingeniero que deberá reinventar Apple

John Ternus: el ingeniero que deberá reinventar Apple

John Ternus será el reemplazo de Tim Cook como CEO de Apple a partir del 1 de septiembre de 2026. El anuncio es un hito; es, sin duda, un cambio histórico para la empresa.

Durante 15 años, Tim Cook convirtió a Apple en una de las empresas más valiosas del mundo. Recibió una compañía que ya era enorme e icónica, y la transformó en una maquinaria financiera. Bajo su dirección, Apple pasó de valer alrededor de 350 mil millones de dólares a casi alcanzar los 4 billones de dólares en capitalización de mercado. No creo que haya mucha gente que puede presumir lo mismo.

Cook fue, sin duda, uno de los mejores operadores corporativos de nuestra época. Supo ordenar la empresa, fortalecer cadenas de suministro, aumentar márgenes, proteger la marca y convertir cada dispositivo en parte de un ecosistema que, cuando lo conoces, prácticamente se vuelve imposible de dejar. Apple, aparte de vender tecnología, también vendía pertenencia, comodidad, estatus y dependencia tecnológica.

Pero también hay que aceptar una realidad: Cook era más un administrador que un visionario. Fue extraordinario para escalar el imperio financiero, pero Apple dejó de ser esa empresa que innovaba y transformaba al mundo cada tres años.

El iPhone cambió la historia. El iPad transformó industrias. El Apple Watch abrió una nueva categoría. Los AirPods redefinieron el audio personal. Pero, en inteligencia artificial, Apple llegó tarde y mal. Apple siguió apostando a su narrativa de privacidad, diseño y ecosistema cerrado, pero esto ya no va a ser suficiente para dominar el mercado.

No alcanza.

La llegada de John Ternus puede ser justo lo que Apple necesita: un CEO que no venga únicamente a cuidar márgenes, sino a empujar nuevos productos, hardware e innovación real. Ternus conoce las entrañas técnicas de la compañía, y ese conocimiento puede marcar la diferencia.

Apple necesita a alguien que diseñe el futuro.

La próxima revolución tecnológica va a ser una integración profunda entre inteligencia artificial, hardware, datos, sensores y experiencia de usuario. La IA ya va a vivir en la muñeca, en el oído, en los lentes, en la computadora, en el coche, en la casa y, eventualmente, tendremos robots personales que van a interactuar con nosotros todos los días.

Quien controle esos dispositivos controlará el futuro tecnológico.

Y Apple todavía tiene una ventaja gigantesca. Tiene cientos de millones de usuarios fieles, una marca impresionante, dispositivos premium, control del sistema operativo, tiendas, servicios, pagos, salud, entretenimiento y una cultura que está verdaderamente obsesionada con la experiencia de usuario. Nadie entiende mejor que Apple cómo convertir tecnología compleja en algo simple, que lo puede usar cualquiera.

Pero Apple ya no puede ser tan prudente.

La alianza con Google para integrar Gemini en Apple Intelligence y fortalecer Siri confirma que Apple no pudo sola. La empresa ahora necesita apoyarse en uno de sus rivales históricos para no quedarse atrás, hablando de inteligencia artificial.

Y eso no necesariamente es una derrota. El pragmatismo también gana. Pero sí rompe el mito de que Apple sigue dos pasos adelante. Hoy, en inteligencia artificial, Apple va tratando de alcanzar a las demás empresas.

Siri, que alguna vez parecía futurista, es hoy de lo peor que tiene Apple en este momento. Muchos otros asistentes inteligentes ya empiezan a razonar, conversar, escribir, programar, resumir, interpretar imágenes y ejecutar tareas muy complejas. Siri, durante años, apenas pudo poner alarmas, abrir aplicaciones, contestar con frases rígidas y echarse uno que otro chiste.

Por eso el nombramiento de Ternus importa. El futuro de Apple va a depender de lo que se va a crear en los laboratorios de la empresa.

La inversión en investigación y desarrollo será muy importante. Si Apple quiere competir contra Google, Microsoft, Amazon, Meta y OpenAI, tiene que construir una nueva generación de dispositivos pensados desde cero para convivir con inteligencia artificial.

Si todos los teléfonos tendrán IA, si todas las computadoras tendrán IA y si todos los asistentes serán conversacionales, Apple tendrá que demostrar qué la hace distinta. Ya no será suficiente decir que su producto es más bonito, más seguro o más privado. Tendrá que ser más útil, más inteligente y más integrado que el resto.

Ternus tiene una gran oportunidad para regresarle a Apple esa sensación de futuro que durante años la caracterizó. La sensación de que sus productos iban a cambiar la manera en la que vivíamos. De que, tarde o temprano, todos terminarían copiando lo que Apple había entendido primero.

Pero también tiene una carga pesada. Reemplazar a Tim Cook no es cosa fácil. Cook deja una empresa gigantesca, rentable y poderosa. Pero también deja una Apple que, en algunos frentes, se volvió demasiado cómoda. Una Apple experta en perfeccionar lo existente, pero menos agresiva para inventar lo siguiente.

La pregunta es si Ternus podrá cambiar eso.

Pero si se limita a administrar la herencia de Cook, Apple seguirá siendo riquísima, elegante y rentable… aunque cada vez menos decisiva.

Y en tecnología, ser rentable no siempre significa estar ganando con visión de futuro.

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