Columna de opinión
La Costumbre del Poder: El 5 de mayo, la soberanía y Rubén Rocha Moya
Gregorio Ortega Molina
* Las trincheras del 5 de mayo y la defensa de Veracruz se trasladaron al pie de las fosas clandestinas, a los semefos para inquirir por los desaparecidos, a sitios como el galpón de San Fernando, el rancho Izaguirre y esa ventana de Palacio Nacional que sirvió de asoleadero particular. También la defensa de la soberanía llama a las puertas de La Chingada, a la estupidez de dar la cara por Rubén Rocha Moya, porque debe fortalecerse con una implacable administración de justicia y la libertad electoral, arrebatadas por el antecesor de la presidente Sheinbaum Pardo
Gregorio Ortega Molina
Actualmente se llenan la boca con la palabra soberanía por cualquier motivo. Han desvirtuado el concepto y vulgarizado el término. Cuando la presidente Claudia Sheinbaum Pardo se queda sin argumentos para justificar que la pescaron en babia, su tablita de salvación es atragantarse de autonomía e independencia.
Veracruz en 1847 y Puebla en 1862 señalan fechas y lugares en las que, con las armas en la mano y pérdida de vidas se defendió la soberanía. En cuanto el libre comercio determinó buena parte del desarrollo económico y los acuerdos bilaterales, trilaterales o multilaterales modificaron el tránsito de mercancía a través de las aduanas de los países signatarios, la soberanía adquirió otra connotación.
Ucrania, Palestina, Líbano, Irán. Son naciones que defienden su patria porque se ha comprometido su soberanía, aunque en estricto sentido los ucranianos ni los palestinos han transitado por una vida de independencia, y considero que ni siquiera tienen arraigado su concepto de patria.
Hoy, con la soberanía sucede lo mismo que determinó la extinción territorial de esa tierra prometida, que los católicos se llevaron a la intangible vida eterna. Incluso la fe dejó de determinar conductas de líderes y gobernados. Francisco, Papa, se lo deja claro a Javier Cercas.
Lo que los súbditos del México bueno y sabio debemos entender, es que la soberanía sí existe, es interna y refiere a la República, sus instituciones, pero más concretamente al Estado. Ese Estado que nació en 1821, ¿es actualmente soberano? Es imposible no considerarlo, esa palabra determina la conducta de las personas, porque ser libre es moverse soberanamente y con apego a la norma social, jurídica y constitucional.
¿Qué determina la soberanía interna, la libertad de movimiento, el libre tránsito? No la ley, sí el temor, el miedo a la claudicación o complicidad de los gobernantes, entregados a un connubio con los barones de la droga, a la indefendible imagen de Rubén Rocha Moya.
Las trincheras del 5 de mayo y la defensa de Veracruz se trasladaron al pie de las fosas clandestinas, a los semefos para inquirir por los desaparecidos, a sitios como el galpón de San Fernando, el rancho Izaguirre y esa ventana de Palacio Nacional que sirvió de asoleadero particular. También la defensa de la soberanía llama a las puertas de La Chingada, a la estupidez de dar la cara por Rubén Rocha Moya, porque debe fortalecerse con una implacable administración de justicia y la libertad electoral, arrebatadas por el antecesor de la presidente Sheinbaum Pardo.
@OrtegaGregorio
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