Columna de opinión
La Costumbre del Poder: La pureza ideológica y patriótica de Alfonso Durazo
Gregorio Ortega Molina
* El presente de la República es lo que es, debido a que los líderes que conformaron la opción política para aspirar a un futuro, se dedicaron a hozar en los diferentes clubes políticos, para hacerse con los actores capaces de moverse con seguridad en el estercolero, y tomar decisiones en apariencia impolutas, para que sean aplaudidas por el México bueno y sabio que, con su propio dinero -pues se trata de los recursos fiscales- compró las mentiras de Andrés Manuel para encaramarlo en la silla del águila
Gregorio Ortega Molina
Mi primer encuentro con Alfonso Durazo ocurrió cuando él gustaba de pavonearse como priista de élite, a la sombra de Esteban Moctezuma. Fue un mediano coordinador de comunicación social del entonces secretario de gobernación.
Después lo visité en el despacho del secretario particular del presidente de la República, el integrante de Acción Nacional que desplazó al PRI e inició, se quiera aceptar o no, el cambio de las reglas del juego en la sucesión presidencial y en los ajustes del oficio de mandar. Se mostró orgulloso de compartir con la señora Sahagún de Fox lo que no se debe ejercer a dos: la Presidencia de la República.
Fox se dio de bruces con la responsabilidad constitucional. Fue jaqueado por dos personajes: su esposa y su secretario particular y éste, a su vez, conspiró en contra de la “vicepresidente”, como puede traslucirse de la lectura de su carta de renuncia al presidente de la República.
Luego apareció como corifeo de la 4T, cercano a Andrés Manuel López Obrador y sumiso colaborador de la doctora Sheinbaum Pardo. Sólo evoquen el video que circuló donde la actual presidente de México lo pone como lazo de cochino; quien oficia como testigo es nada manos que Gerardo Fernández Noroña. La obsecuencia, e incluso agacharse, con tal de llegar al ansiado poder de la gubernatura de Sonora.
Lo anterior es una brevísima semblanza de la actividad política e ideológica de una de las figuras prominentes de la 4T. Entre 1994 y 2026, en 32 años, transitó por importantes responsabilidades políticas gracias a su capacidad de mutar, cual camaleón, de sus convicciones ideológicas.
El presente de la República es lo que es, debido a que los líderes que conformaron la opción política para aspirar a un futuro, se dedicaron a hozar en los diferentes clubes políticos, para hacerse con los actores capaces de moverse con seguridad en el estercolero, y tomar decisiones en apariencia impolutas, para que sean aplaudidas por el México bueno y sabio que, con su propio dinero -pues se trata de los recursos fiscales- compró las mentiras de Andrés Manuel para encaramarlo en la silla del águila.
¿Se preguntará el señor Durazo del costo y las consecuencias de sus mutaciones ideológicas, de sus traiciones a él mismo y a sus orígenes? Lo dudo.
@OrtegaGregorio
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