El fenómeno de El Niño se intensificará durante los próximos meses y podría llevar al planeta a una “zona de peligro” por el aumento de las temperaturas y de los eventos climáticos extremos, advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el episodio alcance su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus efectos sobre el clima podrían prolongarse hasta bien entrado 2027.
De acuerdo con la agencia de Naciones Unidas, El Niño ya está claramente establecido y podría convertirse en un fenómeno “muy fuerte”, con impactos importantes en los patrones de precipitación y temperatura, así como mayores riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo.
“El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando”, afirmó Guterres en un comunicado. También señaló que las temperaturas de la superficie del mar y las temperaturas globales continúan en aumento.
La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, indicó que el episodio actual “podría ser más potente que todo lo observado desde que arrancó nuestro monitoreo” hace cuatro décadas.
Saulo advirtió que este El Niño excepcional “tiene el potencial de asestar un golpe devastador a las comunidades y economías de todo el mundo”. Agregó que ya se observan perturbaciones y daños provocados por sequías e inundaciones, cuyos efectos podrían aumentar conforme el fenómeno se intensifique.
Aunque El Niño no es causado por el cambio climático, los científicos esperan que agrave las temperaturas de un planeta que ya se calienta por la quema de combustibles fósiles y que intensifique los fenómenos meteorológicos extremos.
La OMM reportó una probabilidad “extraordinariamente alta, cercana al 100%”, de que el episodio se mantenga hasta febrero. Para el periodo de septiembre a noviembre, los pronósticos apuntan a una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en casi todas las zonas terrestres.
El índice de temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial centrooriental pasó de un promedio de 1.5 grados Celsius por encima de lo normal entre mayo y julio a valores semanales de entre 2.2 y 2.6 grados por encima del promedio entre finales de julio y mediados de agosto.
En algunas zonas, las temperaturas oceánicas subsuperficiales estuvieron más de 8 grados arriba de la media durante julio y principios de agosto.
El Niño suele presentarse cada dos a siete años y durar entre nueve y 12 meses. El fenómeno puede alterar los patrones meteorológicos a miles de kilómetros del Pacífico tropical, con sequías en partes de la Amazonía, Indonesia y Australia, además de cambios en los monzones de India y en las precipitaciones de la zona tropical.
El calor oceánico se libera más lentamente hacia la atmósfera, por lo que las temperaturas globales pueden elevarse durante los 12 meses posteriores al punto máximo del fenómeno. El año más caluroso registrado fue 2024, después del último episodio de El Niño.